Un duelo entre las águilas y serpientes
Caracas, AFP
Chávez, al comentar la candidatura de Arias este domingo, se refirió a «un duelo entre águilas y serpientes», dejando entrever sin cortapisas que éste y los otros dos comandantes del 4-F (en referencia a la intentona golpista del 4 de febrero de 1992), Jesús Urdaneta y Yoel Acosta Chirinos, le habían traicionado a él y al proceso y aseveró que se aliaban con las fuerzas políticas tradicionales del país.
Arias, estratega del alzamiento del 4 de febrero de 1992, e ideólogo como Chávez de las bases de la «revolución bolivariana» de Venezuela, acusa por su parte al presidente de «desviar» el proceso, con la extrapolación al país de la revolución cubana y mantener los antiguos vicios de las cúpulas de los partidos políticos para aumentar su poder.
Para acentuar sus diferencias, Arias repitió el juramento «bolivariano» la noche del miércoles por televisión: «juro que no daré reposo a mi alma ni descanso a mis brazos hasta que no haya roto las cadenas de los poderosos que oprimen a mi pueblo… Todos los poderosos y todas las cadenas, Chávez», agregó con énfasis.
Como se preveía, el lanzamiento de Arias a la carrera presidencial, polarizó el proceso comicial a una sola vuelta entre Chávez y su ex camarada de armas y «hermano de la vida», quien renunció a la gobernación del petrolero estado Zulia para enfrentarle.
El miércoles, el disidente socialdemócrata Antonio Ledezma se retiró de la lucha presidencial, pero su ex correligionario Claudio Fermín, se mantiene en la pelea.
Esta guerra electoral sorprende a Chávez en su peor momento político, precisamente por la nueva rebelión de los comandantes de 4-F, al cabo de un primer año de gobierno en el que transformó profundamente las estructuras del país, por vía de tres consultas ciudadanas y la aprobación de una nueva Constitución.
Ello se produjo sin un solo preso político y mantenimiento absoluto de las libertades, pese a la tensión permanente y a que hubo momentos en el que el hilo democrático parecía cortarse en Venezuela.
El talón de Aquiles del mandatario de 45 años es el flanco económico, con un retroceso económico de 7,2% en 1999, un incremento del desempleo hasta por encima del 20%, según organismos asesores del propio gobierno; y un aumento de la pobreza más allá del 80% y la caída del consumo en más del 10%, según estimaciones de los industriales.
Por ello, Arias propone debates con Chávez para discutir siete puntos que considera esenciales: salud, educación, vivienda, cultura, economía, descentralización y seguridad.
En las encuestas, sin embargo, Chávez mantiene un 70% de popularidad, guarismo que Arias Cárdenas debe descontar para que se produzca un debate con el gobernante, según advirtió el vicepresidente Isaías Rodríguez.
Frío, decidido, exitoso en su gestión como gobernador de petrolero estado Zulia, la principal plaza electoral de Venezuela, y no exento de encanto, Arias Cárdenas se contrapone al magnético Chávez, verdadero imán de masas, al que acusa, como todos sus rivales, de «mesianismo».
Ante la aplastante personalidad del jefe de Estado, Arias Cárdenas sostiene que la reconstrucción de la nueva Venezuela (la quinta república bolivariana), tienen que hacerla todos los venezolanos, al condenar los contínuos enfrentamientos de Chávez con diversos sectores.
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