Las internas despejadas

Gore y Bush ya no tienen rivales

Alan Elsner – Austin, Texas, Reuters

En la historia moderna de la política estadounidense, es la fecha más temprana en que se han decidido las candidaturas presidenciales de ambos partidos.

Gore y Bush quedaron así a las puertas de lo que se espera será una larga, enconada y contenciosa batalla de ocho meses por la Casa Blanca, que culminará con las elecciones generales el 7 de noviembre, el primer martes de ese mes.

El vicepresidente envió de inmediato un mensaje de correo electrónico a Bush, congratulándolo por su victoria e invitándolo a enfrentarse en un debate inicial, dentro de dos semanas.

Gore instó también a Bush a acceder a que se prohíban los aportes financieros indirectos a las campañas, excluidos de las regulaciones federales, y dijo que ha ordenado al Comité Nacional Demócrata no gastar nada del llamado «dinero blando» en comerciales de TV, mientras el Partido Republicano también se abstenga de utilizar ese tipo de financiación.

Bush declinó las ofertas, en una entrevista con el programa de la cadena CNN «Larry King Live», diciendo que era demasiado pronto para que los candidatos presidenciales inicien debates a nivel nacional.

El gobernador texano dijo también que Gore carece de credibilidad en lo relacionado con la reforma al financiamiento de campañas políticas, después de su controversial asistencia a una actividad de recaudación de fondos en un templo budista de California, durante la campaña de 1996.

Los triunfos de Gore y Bush en las primarias de Texas, Florida, Luisiana, Tennessee, Mississippi y Oklahoma anticipados en los sondeos a boca de urna, fueron ratificados por los recuentos iniciales del voto.

Tanto Gore como Bush habían quedado tácitamente como candidatos luego de sus victorias en el llamado «Súper Martes» de la campaña electoral, hace una semana, cuyos resultados obligaron a sus respectivos rivales a abandonar.

Mientras que Gore dispuso fácilmente en el Súper Martes del ex senador Bill Bradley, el único que planteó un desafío a su lucha por la candidatura, Bush limitó a unas cuantas y simbólicas victorias al senador por Arizona John McCain, forzándolo a retirarse de la campaña.

Los dos oficializaron el martes, con sus victorias en todas las primarias de la fecha, la conquista del número de delegados suficiente para que la convención nacional de cada partido los ratifique como candidatos a la Casa Blanca a mediados de año.

En Florida, Bush se hizo con el 73 por ciento del voto, conquistó el 79 por ciento en Oklahoma, el 71 por ciento en Tennessee, el 82 por ciento en Luisiana y el 87 por ciento en Texas.

Gore, mientras tanto, conquistaba el 79 por ciento de los sufragios en Florida, el 69 por ciento en Oklahoma, el 79 por ciento en Texas, el 73 por ciento en Luisiana y el 92 por ciento en Tennessee, su estado natal.

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