Seis opciones de izquierda buscan una banca porteña
por Isidro Gilbert
La Izquierda Unida, coalición que integra el Partido Comunista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), proclamó la fórmula Patricia Walsh-Herman Schiller para las elecciones para jefe de gobierno porteño del 7 de mayo bajo la consigna que los candidatos de los grandes partidos «son la continuidad del modelo menemista».
Walsh es hija del notable escritor Rodolfo Walsh, muerto en marzo de 1977 por una fuerza de tareas de la Armada y Schiller fundó en los años de plomo el Movimiento Judío por los Derechos Humanos y tiene un programa radial donde prima la denuncia al fascismo.
IU consiguió en este distrito en las presidenciales de octubre el 2,05% de los sufragios pero aspira a superar el 3% y poder colocar como legislador porteño al secretario general del PCA, Patricio Echegaray. Si lo consiguiera, renunciaría a los dos años para dar paso a la aliada del MST, la sindicalista Vilma Rípoli.
El lanzamiento de los candidatos de este segmento de la izquierda fue modesto, en un pequeño teatro de gran trayectoria histórica, el «del Pueblo», hoy reciclado y sus voceros admiten que están escasos de fondos, pero llenos de entusiasmo para conseguir captar el descontento en sectores progresistas por el rumbo del gobierno de la Alianza.
«Somos la izquierda que une y lo conseguiremos», enfatizan en su campaña dirigiéndose al pequeño espacio de ese color que presenta otras cinco opciones: el Frente de la Resistencia, el Partido Humanista, el Partido de los Trabajadores por el Socialismo, el Partido Obrero y el Frente Buenos Aires para todos, con la fórmula Antonio Cartaña-Jorge Selser.
Según los encuestadores, este Frente podría superar el 3% por el atractivo de Cartañá, ex ombudsman porteño y figura conocida. Selser es dirigente del Partido Socialista Auténtico.
Izquierda Unida hizo una caravana el pasado fin de semana por los barrios porteños y está segura que conseguirá su modesto objetivo. Por su consigna es improbable que ante una eventual segunda vuelta decida recomendar votar por el candidato de la Alianza, Aníbal Ibarra, arriba en las preferencias frente al ex ministro de economía, Domingo Cavallo.
Ibarra sufrió ayer una virtual reprimenda por parte de Fernando de la Rúa. El Presidente de la Nación declaró que «no le dará más poderes a la Policía Federal», como había dicho, aunque luego aclaró que no era así, el pretendiente oficialista, un ex fiscal que precisó: «hay que aplicar la ley, no hay que ser duro ni blando», frente al delito, una de las «primas donas» de esta campaña.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, que en octubre derrotó a la aliancista Graciela Fernández Meijide con su discurso de «tolerancia cero» y prometiendo volver a colocar a un uniformado al frente de la Policía bonaerense, vetó el artículo de la ley que consensuó con la Alianza en la Legislatura bonaerense que prohibía a la Policía tomar declaraciones a los detenidos, tareas que corresponden a un fiscal.
Con el veto, Ruckauf devolvió a la Policía de su provincia esa facultad que abre el camino para los malos tratos en las comisarias, según los expertos.
«Violó un acuerdo», se lamentan los aliancistas bonaerenses en la provincia donde son mayoría. Efectivamente, Ruckauf los utilizó.
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