Milosevic manifestó que el tribunal de la ONU es ilegal
Empero, su adversaria, la procuradora del TPI Carla del Ponte, alzó la apuesta y jugó una carta importante al anunciar que el 1 de octubre incriminará a Milosevic por genocidio y los crímenes cometidos en Bosnia.
La segunda aparición de «Slobo» frente los jueces del TPI no desilusionó a nadie: fueron 40 minutos de confrontación agresiva, dura y a menudo asfixiante entre Milosevic –a quien los dos meses transcurridos en la cárcel de Scheveningen no parecen haber amilanado– y sus «enemigos», los símbolos de una institución que Milosevic considera completamente privada de legitimidad.
Una audiencia que en circunstancias normales hubiera sido rutinaria se transformó en una puesta en escena que el imputado realizó con su habitual teatralidad.
El presidente de la Corte, el juez británico Richard May, le concedió cierto grado de tolerancia, pero finalmente repitió la performance del 3 de julio pasado, «cortando» el audio del micrófono de Milosevic y ordenando la puesta al día de los trabajos para el próximo 29 de octubre.
May decidió en la apertura de la sesión nombrar un ‘amicus curiae’, un experto legal que cumplirá las funciones de consejero de la Corte y que será a su vez garante de la equidad del proceso.
Esa fue la solución elegida por el TPI frente a la voluntad de Milosevic de no nombrar abogado defensor y continuar sólo su batalla: «No podemos imponer un abogado al imputado que claramente afirmó que no lo desea», concluyó el magistrado que rechazó un pedido de Del Ponte en tal sentido.
Los jueces presionaron al «team» acusador para que se establezca rápidamente –en los primeros dos meses de 2002– una fecha cierta para el proceso. «Es tiempo –dijo May– de que se llegue al debate por un acto incriminatorio de 1999″.
Una tesis que Milosevic inmediatamente utilizó para lanzar una invectiva contra el TPI. «Lo que escuché demuestra lo que siempre dije. Fui enviado a juicio el 26 de mayo de 1999, el sexagésimo día de la agresión de la OTAN contra Yugoslavia, mientras estaba defendiendo a mi país. Dos años más tarde –precisó Milosevic haciendo referencia a Del Ponte–, no está en grado de completar las acusaciones porque no tiene pruebas».
«Slobo» entregó hoy un documento de 36 páginas en el que ilustra su tesis sobre la ilegitimidad del TPI –creado en su opinión– en abierta violación de los más elementales principios de derecho internacional e instrumento político en manos de los estadounidenses.
El ex presidente yugoslavo, vestido completamente de azul y con una corbata a franjas diagonales rojas, blancas y azules –los colores de Yugoslavia–, lamentó ser víctima de «masivas violaciones» a sus derechos en la cárcel del TPI.
«¿Por qué no puedo recibir visitas de abogados y familiares como otros detenidos? ¿Por qué tienen que escuchar las conversaciones con mi nietito de dos años y medio?», preguntó retóricamente.
Acusaciones esas rechazadas con vigor por el vocero del TPI quien aclaró que Milosevic se reunió un total de 45 horas con su esposa Mira y más de 20 horas con otros parientes.
Si en el interior del aula judicial «Slobo» consiguió robarle la escena a Carla Del Ponte, al término de la misma ésta pasó decididamente al contraataque.
Ante la literalmente marea de periodistas presentes, la dama de hierro de La Haya contraatacó: «El 1 de octubre –anunció– firmaré dos nuevas acusaciones contra Milosevic por Bosnia y Croacia. La primera comprende ‘genocidio’ y la segunda está todavía abierta».
Hasta esa fecha, Del Ponte esperar ampliar las imputaciones sobre Kosovo. «Hemos descubierto otras fosas comunes y recogido pruebas que agregaremos a las ya existentes», afirmó la funcionaria.
Del Ponte apunta a la realización de un único maxi-proceso por Kosovo, Bosnia y Croacia e intentará obtener la reunificación de los tres procedimientos en la próxima audiencia del 29 de octubre, pero el camino hacia su celebración es todavía demasiado largo.*
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