Refugiados a la deriva cerca de Australia
El premier australiano, John Howard, advirtió ayer a Naciones Unidas que su gobierno no dará «ningún paso atrás» sobre la situación de los 460 desplazados, en su mayoría afganos, bloqueados desde hace días en un buque carguero noruego a pocas millas de la isla australiana de Christmas, a 1.400 kilómetros de la costa.
La alta comisionada de la ONU para los refugiados, Mary Robinson, había expresado durante el día un pedido para que Australia aceptara a los náufragos en nombre de la Convención de Ginebra de 1951, que prohíbe rechazar por la fuerza a quienes piden asilo en la frontera.
Análogas críticas, pero también pedidos de ayuda, llegaron hoy de parte de la Cruz Roja Internacional, Amnesty International y Médicos Sin Fronteras, que temen un agravamiento en la condición de los pasajeros, entre quienes hay numerosos niños y algunas mujeres embarazadas.
La Unión Europea expresó una condena indirecta a la firme posición de Australia declarando, a través del vocero del comisario UE para la Justicia, Antonio Vitorino, que «si la nave estuviera frente a las costas de la Unión deberíamos recibir a los refugiados en nombre de la Convención de Ginebra».
Pero también en Australia, tras el apoyo inicial de la opinión pública a la línea dura, aparecieron las primeras críticas en los principales diarios.
«Howard en una ruta política arriesgada», titulaba hoy en primera plana el Sydney Morning Herald, mientras The Australian se hizo eco afirmando que «hay en vista una embarazosa marcha atrás», previendo que Howard tendrá que aflojar frente al país y la comunidad internacional.
Mientras tanto, Howard anunció un próximo coloquio con la presidenta de Indonesia, Megawati Sukarnoputri, expresando su deseo de que Yakarta pueda recibir al barco noruego, ya que «es indonesio el puerto en donde embarcaron los refugiados».*
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