Podrían endurecerse leyes penales

La seguridad en agenda electoral

El jefe de la Policía Federal, Ruben Santos, reclamó mayores facultades para su institución para poder enfrentar el delito creciente y la inseguridad en las calles, y de hecho el candidato de la Alianza, Aníbal Ibarra, aceptó el reclamo, acaso para no verse superado en esas demandas por la flamante conjunción que encabeza el ex ministro de economía. Domingo Cavallo.

De boca para afuera la Alianza proclama que no está preocupada por la irrupción de la fórmula de centro-derecha (más derecha que centro) Cavallo-Gustavo Béliz, ambos ex funcionarios de Carlos Menem pero enfrentados desde hacía tiempo con el ex Presidente de cuyo gobierno debieron alejarse con ruidos que todavía perduran.

Pero fuentes confiables señalan que Fernando De la Rúa y Carlos «Chacho» Alvarez han pedido mediciones para conocer el estado de ánimo de los porteños frente a los temas que estarán en debate al que habrá que añadir la promesa del centro-derecha de reducir los impuestos.

El temor de la Alianza, o si se quiere, la preocupación es no quedar enredada en la campaña con la agenda que quiere imponer la oposición no porque no crean que carezcan de respuestas, sino que, como en la cuestión de la seguridad, se deslicen hacia posiciones que un sector del oficialismo siente como concesiones.

Las últimas encuestas, incluso previendo la confrontación Aníbal Ibarra-Cecilia Felgueras contra Cavallo-Béliz, dieron una luz muy fuerte a favor del aliancismo, incluso con la posibilidad de vencer en la primer vuelta.

El domingo más de 60.000 personas intervinieron en la composición de la principal fórmula opositora por medio del teléfono voto donde quedó resaltado que aunque no movilizó multitudes de independientes que definen muchas veces las elecciones, sirvió para que Cavallo colocara un pie más firme para seguir en su carrera que todo el mundo sabe que, de vencer, no terminará en la jefatura del gobierno porteño.

El sábado los partidos deben terminar por oficializar sus listas para los 60 legisladores locales. Cavallo y Béliz llevarán sus listas propias. El ex ministro de economía incorporará a peronistas que acompañaron el año pasado a Eduardo Duhalde a pelear por la presidencia y a figuras de renombre para ganar espacio entre los independientes, amén de políticos conservadores que lo respaldan.

Béliz tiene una duda digna de Hamlet: el incorporó a la Carta Orgánica de su partido Nueva Dirigencia, una cláusula impidiendo la reelección de los mandatos, con lo que se quedaría sin nombres para proponer en mayo. Si lo pide, los suyos lo ayudaran a tirar su promesa al cesto donde ya se tiraron muchas otras verdades principistas.

Dentro de la Alianza, los radicales tienen sus candidatos resueltos, pero no el Frepaso, porque el socialismo local, que tiene dos vertientes, quiere que seis de los suyos vayan en un orden en que puedan ser elegidos.

Superados estos escollos, la semana entrante comenzará la campaña electoral que, por disposiciones de la Legislatura, dirigida por la Alianza, le puso un tope a los gastos proselitistas. El comicio, es comprensible, es muy importante para De la Rúa, pero también puede signar el futuro de Cavallo.

Y del peronismo porteño que, a pesar de tener proclamada una fórmula, le salió otra por fuera de sus estructuras y existe presión para ordenar el voto para Cavallo.

 

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