La victoria del FMLN salvadoreño
por Niko Schvarz
Podíamos contemplar en las horas que siguieron a los comicios las expresiones de júbilo popular en San Salvador, contrastando con la decepción pintada en el rostro de los representantes de la derecha. Era exactamente al revés de lo que simultáneamente veíamos en España.
La primera fuerza política
La atención estaba concentrada en la alcaldía de la capital, donde el médico Héctor Silva, candidato del FMLN, procuraba la reelección frente al gran empresario Luis Cardenal, candidato de Arena. La contundencia del triunfo del Frente, que marchó en la alianza con la Unión Social Cristiana (USC), hizo trizas todos los pronósticos. Lo que se preveía como una pugna muy apretada terminó con un margen de 18 puntos a favor de la izquierda: 57 % a 39 %.
El representante frentista recogía los frutos de una gestión caracterizada por la atención a los problemas vitales del más de medio millón de habitantes de la capital (cifra que se triplica en el área metropolitana), particularmente en las áreas de salud, el saneamiento y del medio ambiente. El doctor Silva gozaba de gran estima por su labor profesional y su vocación social en diversos emprendimientos. Por otra parte, el Frente brindó su apoyo a los trabajadores de la salud y sus sindicatos, que libraron una lucha de meses contra los planes de gobierno de privatizar los servicios de salud, en detrimento de la población más carenciada. La política de privatizaciones, extendida a la seguridad social, las carreteras, los aeropuertos y el principal puerto, está en la base de la orientación económica del gobierno, y ha sido enfrentada en todos los planos por el Frente y por sectores importantes del movimiento sindical y social.
El FMLN ganó las alcaldías de 8 de las 14 capitales departamentales (entre ellas las principales, Santa Ana y San Miguel) y la tercera parte de los 262 municipios.
La mayor bancada parlamentaria
Las anteriores elecciones para el Parlamento unicameral de 84 bancas se sellaron en un virtual empate. Finalmente Arena se quedó con 28 diputados y el Frente con 27.
Ahora la situación se revirtió. El Frente creció, y con 31 diputados pasó a constituir la mayor bancada parlamentaria, mientras Arena logró 29 diputados.
Se comprende que, con semejantes resultados, los festejos populares se hayan extendido a todo el país. Nos llegan muy de cerca los lemas voceados por los manifestantes. «La fiebre por el triunfo» –dicen los cables– «se apoderó de los jóvenes del FMLN, que con la cara pintada de rojo comandaron la multitudinaria concentración en la capital, coreando consignas como: ‘El pueblo unido jamás será vencido’ y ‘Un paso al frente con el Frente’. Una gigantesca bandera con una estrella blanca ondeaba en el lugar, y una pancarta con la inscripción de ‘Ninguna transformación es posible sin el apoyo mayoritario de la población’ fue colocada en la fachada del local del FMLN». El reelecto alcalde Héctor Silva llamó a una concertación entre las diversas fuerzas para resolver los problemas de las grandes mayorías.
Un claro mensaje: «Â¡Que gobierne el FMLN!»
Le correspondió al veterano comandante guerrillero y hoy líder de la bancada parlamentaria, Schafik Jorge Handal, extraer las principales conclusiones políticas de la elección.
Cuando lo entrevistamos en Niquinohomo, Nicaragua, en el acto de clausura de IX Encuentro del Foro de Sao Paulo, Schafik nos aseguró que en El Salvador se estaba produciendo un viraje hacia la izquierda y anticipó los resultados generales del 12 de marzo, aunque la realidad los superó.
Ahora agregó que el mensaje de la ciudadanía había sido muy claro: «Â¡Gobiernen ustedes, los del FMLN! Ya no confiamos más en la derecha». En otras palabras: es el inicio de un nuevo ciclo, en que van a lanzarse de lleno a quitarle todo el poder a la derecha, lo cual se proyecta a las próximas elecciones presidenciales. Tanto él como Silva enfatizaron la necesidad de que el Frente se mantenga unido, consolide sus alianzas con otros partidos y estreche sus vínculos con el movimiento social.
A ocho años de los acuerdos de paz Esta es la nueva realidad que impera en El Salvador ocho años depués de la firma del los acuerdos de paz de 1992.
El Frente adoptó el nombre de Farabundo Martí, quien participó junto a Sandino en la gesta por liberar a Nicaragua de los invasores yanquis, y como líder del Partido Comunista condujo la insurrección popular de enero de 1932, ahogada en sangre por el general Maximiliano Hernández Martínez. Lanzado a la lucha guerrillera en octubre de 1980, cuando se habían cerrado los caminos de la lucha pacífica tras el asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero a manos de los Escuadrones de la Muerte del mayor Roberto D’Aubuisson (24 de marzo de ese año), el FMLN conjuntó cinco organizaciones político-militares, estableció alianzas con otras fuerzas políticas y con movimientos sociales, ganando apoyo considerable entre múltiples sectores de la población. Esa fue la base de sus éxitos políticos y militares, desde el control de zonas enteras, como Chalatenango, de este «pulgarcito latinoamericano» de apenas 21 mil km
A lo largo de la década del 90, el FMLN participó en las diversas instancias electorales, se consolidó, soportó la deserción de dos de sus integrantes originales, afianzó sus vínculos con los movimientos sociales, logró salvaguardar su unidad esencial. En ese cuadro, la votación de 12 de marzo puede ser la antesala de la próxima conquista de la presidencia.
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