Chile acusó a Europa
París, AFP
Zaldívar, exiliado durante la dictadura del general Augusto Pinochet, vino a París invitado por el presidente del Senado francés, el gaullista Christian Poncelet, quien reunió a unos 70 presidentes de Cámaras Altas en un Foro para analizar la importancia del sistema bicameral en los regímenes democráticos.
Interrogado por la AFP sobre la situación de Pinochet en Chile, Andrés Zaldívar precisó que su caso está en manos de la Justicia chilena, que el general no es el centro de la vida política chilena y que está realmente enfermo.
«He pedido a los políticos europeos, dijo, que tengan confianza en nuestra democracia, que dejen a los chilenos resolver sus problemas y que no traten de hacer nuestras tareas en nuestro lugar».
¿Qué piensa el presidente del Senado chileno sobre las actitudes de medios políticos y periodísticos europeos sobre el caso Pinochet?
«Pienso que han dado y dan muestras de falta de respeto para Chile, para la democracia chilena y para sus dirigentes».
«Intentan suplantarnos en nuestras tareas, que podemos hacer bien o mal, pero que no por eso ellos tienen derecho a querer actuar en nuestro lugar», subrayó Zaldívar.
Indicó al respecto que preguntó a un alto dirigente alemán dónde están los condenados por crímenes en la Alemania comunista y que le recordó que el presidente estealemán Honecker había sido acogido en Chile.
Precisó que no se trata de defender a Pinochet ni sostener una «impunidad» sino que se trata de rechazar «el colonialismo» (de las viejas potencias europeas) basado en la fuerza.
«Si Chile fuera muy fuerte –dijo– ¿tendría por eso derecho a decir a uno de estos países europeos que su legislación no es buena y que, en consecuencia, los chilenos van a hacerles las leyes?»
En cuanto a la posición de una parte de la izquierda chilena que olvidó su ideología anticolonialista para recurrir a potencias europeas, el presidente del Senado de Chile sostuvo que «tenemos que ser consecuentes».
«Yo siempre –añadió– he estado contra todas las dictaduras, contra la de Pinochet pero también contra la de Fidel Castro, Marcos y otras.
Hay que ser consecuentes. De todos modos, el siglo XXI es el siglo de la democracia».
Más importante que el caso Pinochet –continuó– es la tendencia en Chile a hacer una reforma de la Constitución para terminar con los «enclaves» autoritarios, entre los que figuran los senadores designados, que son ocho, entre ellos Pinochet, ya que esos «enclaves» distorsionan la soberanía nacional.
Andrés Zaldívar había pronunciado poco antes un discurso en el hemiciclo del Senado.
«El Senado chileno –había dicho ante las decenas de presidentes de Senados de otros países– además de legislar trabaja para evitar los conflictos y realizar el consenso, y cumple también funciones específicas para el nombramiento y el juicio de ciertas autoridades del Estado».
«Pero se puede tener dudas –explicó– cuando se sabe que junto a los 36 senadores elegidos y renovados por mitades cada cuatro años, existen senadores vitalicios entre ellos el general Pinochet».
«Â¡Yo, que fui exiliado por su gobierno, estoy hoy día obligado como presidente del Senado a darle la palabra!», exclamó.
Insistió en que es necesario que los senadores sean elegidos, que representen a la población por sufragio directo o indirecto ya que, por ejemplo, hoy día para aprobar ciertas leyes en Chile, «necesitamos una mayoría que nos obliga a veces a contar con los senadores vitalicios».
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