La guerra se cierne sobre el Cauca y amenaza sus comunidades

«Que vivan los turistas», alguien escribió nostálgico en un muro de esta localidad, en pleno territorio de los indígenas guambianos, a 55 km al noroeste de Popayán, otrora atracción turística pero abandonada por las fuerzas de seguridad en 1999, tras la destrucción del cuartel policial por guerrilleros de las FARC.

En la plaza de este pueblo, a una cuadra de las ruinas del cuartel rodeadas de casas dañadas por el ataque guerrillero, otra leyenda en un muro refleja mejor la situación actual: «Muerte a los sapos (delatores) trabajadores de los tombos» (policías), firmado «FARC-EP», las siglas de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército Popular, que controlan la región.

La semana pasada las autoridades acopiaron material de construcción para un nuevo cuartel pero los guerrilleros llegaron y lo repartieron entre la población, indicaron vecinos a la AFP que este fin de semana visitó el resguardo (territorio) de los guambianos.

Silvia, donde hace un mes fueron secuestrados por las FARC tres cooperantes alemanes, refleja el conflicto creciente que afecta desde el año pasado al departamento suroccidental del Cauca (1,3 millones de habitantes y 30.000 km

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