Don Torcuato será un santuario de peregrinación para los menemistas

Liberalizan las condiciones de detención de Menem

ISIDORO GILBERT

 

Así lo resolvió la sala II de la Cámara Federal, en una disposición mediante la cual anuló los límites impuestos por el juez federal Jorge Urso, que tiene actualmente la causa, ya apelada, pero sin que el tribunal de alzada haya dado señales de un rápido pronunciamiento.

A partir de la resolución de la Cámara, Urso deberá dictar nuevas condiciones en la prisión domiciliaria que cumple Menem, atendiendo a las indicaciones de preservar una eventual fuga del procesado así como su integridad física. El juez, el 16 de julio pasado, le había formulado una «severa advertencia» a Menem para que respetara estrictamente el régimen de visitas en la quinta de la localidad bonaerense de Don Torcuato, donde cumple prisión preventiva desde el 7 de junio pasado.

Es probable que los partidarios de Menem conviertan a Don Torcuato como santuario de peregrinación y se instale allí la carpa política del menemismo para las elecciones de octubre e incidir en el dificultoso momento que vive este país a raíz de su grave situación económica y social. Electoralmente, el ex presidente no pesa: casi ningún candidato a senador nacional del peronismo que pueda ganar lo escucha con atención.

La esposa del ex presidente, Cecilia Bolocco, estuvo con el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, y ayer almorzó con el ex mandatario de los EEUU, George Bush, cabalgata que se orienta a incrementar la presión internacional sobre un gobierno como el de Fernando de la Rúa, de extrema debilidad. El diario «Ambito Financiero» llamó a De la Rúa a que convoque a una cumbre para darle apoyo político, entre los que debería estar –subraya– Menem.

Pero los expertos en temas judiciales no creen que la Sala II de la Cámara Federal modifique la carátula del expediente que lleva Urso, ya que ha sido ella la que le reclamó al juez que «mirara hacia arriba» en un momento de la investigación sobre el tráfico de armas.

La medida judicial no sorprendió a los observadores y expertos y no tuvo mayor repercusión: el país estuvo ensombrecido por un trágico accidente en una ruta y por la toma de rehenes en un nosocomio del gran Buenos Aires. Y la cabeza oficial está pendiente de las negociaciones en Washington con el FMI, bajo la supervisión de los EEUU.

Al respecto el ex gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, vaticinó que la ayuda financiera que el FMI le otorgaría a la Argentina «va servir poco», y aseguró que los Estados Unidos intentan sacarle al país «hasta la última gota de sangre». «Que no vengan los del FMI con la historia de que nos quieren ayudar, porque nos han desangrado», aseveró el ex gobernador que estuvo estos días en Washington.*

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