La socialdemocracia demuestra una capacidad de adaptación de los socialistas a la realidad

«La socialdemocracia europea es una temprana demostración de una capacidad de adaptación de los socialistas a las realidades contemporáneas del capitalismo europeo, y a las posibilidades de hacer reformas», afirmó el ex canciller de Bolivia, Dr. Antonio Araníbar en una entrevista con LA REPUBLICA.

El ex ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del presidente Sánchez de Losada, participó en el seminario organizado por la Fundación Jean Jaurès de Francia y el Partido Socialista del Uruguay, en donde se expuso la óptica de los socialistas latinoamericanos y los socialdemócratas europeos respecto a la democracia, la integración y la cooperación.

Araníbar, que también fue legislador e integra el Movimiento Bolivia Libre, opinó que «el socialismo latinoamericano estuvo influido hasta hace muy poco tiempo, hasta la caída del Muro de Berlín y la Unión Soviética, por una visión revolucionaria y por una propuesta radical. Y esto impidió el desarrollo de propuestas democráticas con posibilidades de viabilidad. Esta diferencia está viva en la historia, pero empieza a ser asimilada de una manera creativa y constructiva por los socialistas democráticos de América Latina».

El ex canciller del altiplano también abordó la reciente renuncia del presidente Hugo Banzer, afectado por un cáncer, el tema de la producción de coca y el reciente incidente en el cual estuvo involucrado el embajador de su país, el ex general Gary Prado, el militar que capturó al guerrillero Ernesto Che Guevara.

 

–Hace pocas semanas renunció el presidente Hugo Banzer y asumió su vice la titularidad del gobierno. ¿Cuál es la situación política de su país hoy?

–Yo diría que después de cuatro años el pueblo boliviano siente un hálito de esperanza en la perspectiva de reencauzar la sociedad, no la solución de todos los problemas, sino el inicio de la solución de los mismos, porque hemos vivido cuatro años de un mal gobierno.

Hemos vivido un gobierno autoritario, pero paradójicamente sin autoridad, haciendo retroceder los avances democráticos que la sociedad boliviana desarrolló en los últimos 18 años.

La renuncia de Banzer le hace bien al país y la asunción del presidente Jorge Quiroga despierta esperanzas. Si bien es del mismo partido y del mismo esquema político, él aporta una significativa dosis de juventud, de esperanza y de modernidad.

Esperamos que en el plano económico sea capaz de tomar medidas que vayan más allá de la ortodoxia del modelo neoliberal. También esperamos que en el plano ético sea capaz de iniciar un proceso de sanidad y limpieza en torno a los temas de la corrupción, a los que el gobierno de su predecesor ha llevado a extremos elevados.

Los bolivianos queremos que le vaya bien a este gobierno, al cual le queda un año, porque lo peor que nos podría pasar es que Quiroga sea más de lo mismo, en cuyo caso el país puede entrar en momentos convulsos que pongan en riesgo la democracia.

 

–¿Cuál es la explicación para que Banzer fuera electo presidente pese a su pasado dictatorial?

–El pueblo boliviano no eligió a Banzer. Lo eligió parte de la clase política. Banzer ganó las elecciones con el 22% del apoyo popular, de manera que llegó con un reducido apoyo. Técnicamente y políticamente no se puede decir que Banzer fue electo por el pueblo de Bolivia.

La democracia boliviana tiene una peculiar manera de haberse construido y la elección de los presidenciables se hace en una segunda vuelta en el Congreso. Allí una parte de la clase política boliviana –lamentablemente mayoritaria– eligió a Banzer como parte de un «toma y daca» en el que se devolvieron favores…

 

–Usted lo dice por el apoyo que le prestó el ex presidente Paz Zamora…

–Paz Zamora, cruzando ríos de sangre y traicionando la memoria de los resistentes de la dictadura de Banzer, fue electo presidente en el 89 con el apoyo de Banzer. Y luego le devolvió el favor apoyándolo masivamente, junto a otros partidos, en la elección. De manera que esto que parecía incompresible en América Latina y el mundo, de que el pueblo boliviano haya elegido a Banzer, hay que quitarlo de la cabeza. Fue con los votos de otros sectores políticos y por la peculiar forma de la democracia boliviana, que permite con un mínimo apoyo popular ser electo presidente, que alguien que fue un dictador llegara al gobierno.

 

–Bolivia es uno de los productores de hojas de coca en la región, sin embargo el ex presidente Banzer dijo reiteradamente que estaba logrando su erradicación…

–El gobierno de Banzer tiene un solo «éxito» para presentar ante la comunidad internacional. Ha reducido a cero la coca y lo ha hecho a sangre y fuego, literalmente. Lo ha hecho con muertos y militarización, y con una política represiva.

Para decirlo de alguna manera Banzer fue «más papista que el Papa», porque fue más allá de lo que le pidió Estados Unidos. Esto lo hizo porque percibió que podría contar con un apoyo incondicional de Washington para su debilitada posición política.

 

–¿Esta medida trajo consecuencias económicas?

–Banzer sacó 500 millones de dólares anuales de la economía del país, en una nación cuyo índice de exportación supera apenas los mil millones de dólares. Le ha infringido un daño económico gravísimo al país y generó condiciones para una convulsión social basada en la crisis económica.

Es decir que la política –a sangre y fuego– de coca cero ha afectado los intereses básicos y esenciales del pueblo boliviano.

Esto ha sido una victoria pírrica de Banzer, porque las plantaciones de coca boliviana se han trasladado a Colombia, y si el Plan Colombia tiene el mismo éxito que el plan Banzer contra la droga, otra vez se van a trasladar los plantíos a Bolivia, o sea nada está dicho definitivamente en la lucha contra el narcotráfico.

 

–Cómo ex canciller, ¿que opinión tiene del incidente que se produjo en México entre un crítico de arte de izquierda y el embajador boliviano, Gary Prado, cuando el diplomático y ex militar fue acusado de haber matado al guerrillero Ernesto Che Guevara, tras lo cual recibió un copa de vino en la cara…?

–El tema ha sido magnificado. Históricamente está demostrado que Gary Prado fue el captor del Che Guevara pero no el ejecutor de su muerte. La diferencia puede parecer sutil, pero es real.

Yo lo lamento porque aparece un intelectual mexicano realizando una ofensa a un embajador boliviano, lo cual nos toca a todos los bolivianos, que más allá que hayamos estado en contra de la manera de cómo en su momento actuaron los jerarcas militares en relación al episodio, no tiene una responsabilidad directa. Quizás lo equivocado fue mandar a Prado a México sin tomar en cuenta, con el suficiente tacto y con el suficiente sentido diplomático, la sensibilidad de los medios intelectuales mexicanos sobre este tema.

El incidente parece haber sido hecho para el show, para la escena. Además, si bien fue nombrado por el gobierno de Bolivia el placet lo dio el canciller mexicano, don Jorge Castañeda, un hombre de la izquierda que escribió la vida del Che y que conoce los hechos.

Si responsabilidad tiene Banzer por haberlo enviado, también la tiene el gobierno mexicano por haberlo recibido. Entonces, si se recibe a alguien se lo debe tratar bien.*

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