Finalizó la cumbre de los presidentes del Grupo de Río

Rechazo a las recetas "mezquinas y amargas"

El presidente chileno Ricardo Lagos, anfitrión del encuentro, señaló que esta XV Cumbre marcó un despertar porque «somos quizás la parte más expuesta del mundo a los problemas de la economía mundial, la que reformó más sus economías, y donde la democracia sigue a prueba esperando resultados».

El mandatario expuso que en esta Cumbre se llegó al convencimiento de que los temas que dieron origen hace 15 años al Grupo de Río, fundamentalmente políticos, están superados y que ahora es necesario enfrentar una nueva agenda que tiene que ver más con los temas económicos.

Señaló que los pueblos latinoamericanos han demostrado la madurez suficiente para hacer las reformas estructurales y ahora exigen respeto para enfrentar su propio destino.

«Hemos aprendido que no queremos que se nos impongan recetas simplistas, mezquinas, amargas, con un tremendo costo social. Hemos demostrado que cuando hay que hacer cosas que implican costo social las hacemos», precisó.

Sin embargo, agregó Lagos, «que se nos deje a nosotros medir el impacto de aquello, queremos poder dirigir nuestros destinos, que seamos libres de aplicar entre nosotros las reglas que nos obliguen a todos».

Manifestó que se requiere cambios en la globalización y «reglas claras que den oportunidades a todos».

Lagos resaltó la necesidad de llevar una sola voz ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), hablar con un mismo lenguaje en la próxima reunión de la OMC y llevar una posición convergente a la Cumbre sobre Financiamiento para el Desarrollo, en Monterrey.

En la conferencia de prensa final, Lagos reafirmó estos conceptos señalando que «estamos frente a un tema político mayor» e indicando que la situación de los mercados emergentes no sólo afecta a los países directamente aludidos.

El mandatario chileno fue enfático en reconocer la importancia de los equilibrios macroeconómicos, «pero no somos ingenuos, también necesitamos equilibrios sociales. Aquí estamos los que sabemos que lo uno es esencial para lo otro, que no hay democracia si no hay justicia social».

En la ceremonia de clausura realizada en el salón de las Artes de la Estación Mapocho, intervino también Miguel Angel Rodríguez, presidente de Costa Rica, país sede de la próxima Cumbre.

El mandatario costarricense resaltó que la unidad del Grupo de Río es su mayor fortaleza y que había que entender que de «un mundo de naciones se pasó a un mundo de regiones».

Abogó por la apertura de los mercados debido a que «es el mecanismo que nos permite experimentar formas más eficientes para la solución de viejos y nuevos problemas».

«Nuestra región» –añadió– «necesita abrir nuestros mercados, integrarnos entre sí, y que se abran nuevas oportunidades en otras regiones. Sólo así» –indicó– «podremos reducir la pobreza que sufren millones de latinoamericanos».

El presidente de Costa Rica pidió propiciar un comercio más dinámico y advirtió que «no se trata de aislar a los pobres del mercado sino de incorporarlos» a través de la educación, la capacitación, la tecnología y la inversión social. Afirmó que «la justicia social y la eficiencia económica no son excluyentes, sino que se complementan».

Rodríguez concluyó en esta XV Cumbre afirmando que «hemos avanzado y el Grupo de Río constituye hoy el espacio propicio para promover la integración». *

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