Marcos se unirá a Attac
Marcos adoptó ese compromiso ante Bernard Cassen, director de la publicación francesa Le Monde Diplomatique, a quien le expresó su intención de trabajar al lado de los llamados «globalifóbicos», según reveló ayer el matutino mexicano Milenio.
Concretamente, Marcos dijo que se sumará a la organización que dirige Cassen, líder de la francesa Attac (Asociación en pro de la gravación de las Transacciones Financieras para Ayuda a los Ciudadanos, surgida en 1998 en Francia).
El dirigente rebelde le expresó este deseo a Cassen en Xochimilco, periferia sur de la capital, un día antes de la llegada al Zócalo, la plaza principal de la Ciudad de México, durante la marcha zapatista meses atrás.
Cassen señaló que invitó a Marcos al Foro Social Mundial, que tendrá lugar en Porto Alegre, en la provincia brasileña de Río Grande do Sul, del 31 de enero al 5 de febrero de 2002.
De ahí, Marcos se dirigiría a
Francia, donde sería recibido por organizaciones promotoras de la lucha contra la globalización. Sin embargo, el dirigente francés consideró que si Marcos deja sus bastiones de la Selva Lacandona, deberá hacerlo como jefe de una organización política y no rebelde, como un ciudadano, con un pasaporte y una foto, sin su pasamontañas.
Attac nació en 1998 en Francia con el fin de tasar con uno por ciento las transferencias financieras globales y los fondos obtenidos destinarlos a servicios sociales. Actualmente posee unas 30 representaciones internacionales.
El diario mexicano consideró, citando fuentes de la Attac, que si Marcos se convirtiera en jefe de la organización en México la lucha de los indígenas se diluirá «en un mar de demandas que van de la defensa del medio ambiente al replanteamiento del sistema económico planetario».
«Marcos piensa en global, pero no los indígenas y Attac es una organización con visión y proyección mundial. Muchos indígenas no se van a sentir representados» por esa agrupación y los propios activistas más radicales del zapatismo «no lo ven muy bien», estiman las fuentes.
Dentro de las propias filas de la organización francesa con ramificaciones en todo el mundo existe una división entre los que condenan la violencia como la ocurrida en Génova durante la reciente cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) y quienes la favorecen.
El primer sector vería con malos ojos que en sus filas haya un «líder de un grupo armado».
Los analistas también subrayan la contradicción que se le presentaría a Marcos, quien no desea abandonar del todo la lucha en favor de los indígenas pero tampoco desechar la oportunidad de ampliarla con el combate antiglobalización.
Marcos podría buscar una salida «salomónica» postergando indefinidamente su unión a la organización o echarla a andar «desde la clandestinidad» para que le sirva como proyección mundial a su búsqueda de reivindicación de los derechos indios, estiman fuentes de la Attac en París, citadas por Milenio. *
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