Bush acusó a Israel por acto de "provocación"
Al invitar a las partes a dejar de lado la violencia, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Sean McCormack, recordó que Washington considera negativamente las incursiones en los territorios, porque son actos «provocativos que minan los esfuerzos para crear una atmósfera de calma».
La amenaza de una nueva incursión israelí planeaba ayer sobre las zonas autónomas palestinas de Cisjordania, particularmente sobre la región de Belén, tras la contundente operación llevada a cabo la pasada noche en Jenín.
Estados Unidos y Francia criticaron esta acción, enérgicamente denunciada por el mundo árabe, aunque nada indica que las protestas vayan a frenar a Israel.
Incapaces de oponerse a la incursión de tanques en Jenín, los palestinos respondieron el martes por la mañana con disparos contra el barrio-colonia de Gilo, en Jerusalén este anexionada, desde el sector de Belén-Beit Jala.
Un israelí resulto levemente herido en el tiroteo, que duró varias horas, y once edificios de viviendas resultaron ligeramente dañados.
Tras los disparos, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, prometió en una ceremonia pública en Jerusalén, que «llegará el día en que Gilo no esté bajo el fuego» de los palestinos, aunque no precisó cómo pensaba lograrlo.
El alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, del partido Likud (derecha) de Sharon, pidió al ejército que lleve a cabo un «ataque por tierra» contra Beit Jala, del mismo estilo que el de la noche pasada contra la ciudad de Jenín.
Según testigos, el ejército israelí ocupó este martes una casa palestina y expulsó a sus habitantes en la entrada de la localidad de Beit Jala.
«Los militares invadieron mi casa e instalaron ametralladoras dándome apenas unos minutos para partir con mi familia», declaró el propietario de la casa, Jamal Jawarich, obligado a abandonarla con su mujer y sus cinco hijos.
Una decena de tanques israelíes acompañados por dos excavadoras penetraron en Jenín y en dos horas destruyeron un puesto central de la policía y servicios de seguridad, antes de retirarse.
El puesto ya había sido evacuado.
La operación no hizo más que dos heridos leves palestinos y ninguno israelí.
Los palestinos interpretaron la retirada como una prueba de la imposibilidad de que el Estado judío vuelva a ocupar las ciudades autónomas.
«La tentativa de invasión de Jenín fracasó a causa de la heroica resistencia popular y el esfuerzo combinado de todas las fuerzas nacionales de la ciudad», declaró a la prensa el ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo.
Israel aseguró que esta operación tenía sólo como objetivo presionar a la Autoridad Palestina.
«No aceptaremos que se lancen más ataques terroristas contra Israel desde territorios que pasaron completamente bajo el control de la Autoridad Palestina», explicó un portavoz militar, el general Ron Kitrey.
El autor del último atentado suicida en Israel, que el domingo causó más de 15 heridos en Haifa (norte), un miembro del movimiento radical islámico palestino Jihad Islámico, procedía de Jenín, que se ha convertido, en palabras del jefe del Estado mayor israelí, el general Shaul Mofaz, en una «ciudad de colocadores de bombas».
Según la radio militar israelí, los siete autores de los atentados suicidas cometidos en el último mes eran oriundos de esta región. El presidente palestino Yasser Arafat pidió de nuevo al Consejo de Seguridad de la ONU que envíe una fuerza de protección internacional a los Territorios.*
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