El espejo en la orilla de enfrente
«Elisa Carrió disparó un misil, un Exocet», me dijo un periodista argentino amigo. Estremeció a su país y sus ondas expansivas llegan hasta nosotros. La diputada se adelantó a la campaña que procuraba desmonetizar el informe de la comisión previo a su publicación. Desde el lunes salieron a luz esos intentos descalificadores, en una y otra orilla del Plata. Pero hay muchos peces gordos nadando en esas aguas revueltas. Y el tema va a seguir hinchando, qué duda cabe.
Ajuste salvaje
Ya desde antes, la situación argentina venía conmocionando al Uruguay, y no sólo por sus repercusiones en el plano económico. También como ejemplo insuperable de los resultados de la aplicación de las doctrinas económicas en boga, bajo el menemismo y, en lo esencial, bajo el gobierno actual, particularmente desde el ajuste salvaje.
Conviene calibrar exactamente el contenido del último paquete económico, máxime porque han aparecido gurúes por estas latitudes que preconizan adoptar ese ejemplo. Significa meterle la mano en el bolsillo a millones de trabajadores estatales y jubilados. Se les va a pagar según sea el monto de la recaudación (mermada, de paso sea dicho, por la corrupción y la evasión, de enorme volumen como ha quedado de relieve). En primera instancia la quita es del 13%, pero podrá seguir creciendo, y algunos reclaman llegar al 70%. Ruckauf paga por patacones emitidos por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Los manifestantes los exhiben y gritan indignados que se van a desvalorizar aceleradamente, lo que implica un recorte salarial arriba de otro. Pocas veces se ha visto algo tan monstruoso. Con el agregado de que, desde su retiro vacacional, el presidente Bush dice que Argentina debe concretar, sea como sea, el déficit cero. No sea cosa de que no puedan pagar los vencimientos de la deuda externa, el convidado de piedra de este drama.
Polvos y lodos
¿Cómo se desembocó en esta crisis, que aún no ha tocado fondo? Hay que partir de la política aplicada por Menem y su eminencia gris Domingo Cavallo, ahora resucitado como conductor de la economía. Esa política fue un ejemplo paradigmático de la ejecución del modelo neoliberal. Empezaron por malbaratar el importante capital del Estado argentino en el plano de las empresas públicas. Al mismo tiempo aplicaron a fondo medidas de desregulación laboral. Vendieron las empresas de electricidad, pusieron bandera de remate a las telefónicas, liquidaron la línea aérea de bandera lo mismo que YPF, la tercera compañía petrolera de América Latina. A este respecto, una pequeña anécdota resulta significativa. En viejos tiempos el general Mosconi se había destacado, al frente de la petrolera estatal, por su defensa encarnizada de la economía y la soberanía argentinas. Ahora lleva su nombre un pueblo de la provincia de Salta, precisamente allí donde se desató una brutal represión, con el saldo de un muerto, contra la gente que manifestaba reclamando trabajo para salir de una situación de indigencia.
Hace un par de años se realizó en Montevideo, con inauguración en el paraninfo universitario, un encuentro internacional sobre el destino de las empresas públicas. Los delegados argentinos alertaron sobre las consecuencias nefastas de las privatizaciones en el campo de la electricidad y las comunicaciones: servicios desastrosos, tarifas en alza permanente, por días enteros, cortes, etcétera, pero se siguió en el mismo trillo.
A esto se sumó la elevación en proporción geométrica de la deuda externa, que hoy acogota al país. Pues bien: son todos estos polvos acumulados los que trajeron los actuales lodos. La crisis actual es consecuencia directa de esta política.
Se recordaba recientemente que el presidente de Tanzania expresó en el Foro de Davos 2000 que su país había hecho al pie de la letra todos los deberes encomendados por los organismos internacionales, y que se encontraba más pobre que antes y sin defensa, porque todos sus recursos habían sido privatizados. La situación argentina es similar. Y con un subrayado muy fuerte en el factor corrupción, como surge del informe de la diputada Carrió, y también del documentado libro de denuncias del periodista Oppenheimer.
Protesta encendida
Contra esto se levantan las protestas que se encienden en la Argentina. Desde ayer se movilizan por 72 horas los piqueteros, una señal de la necesidad de revertir la política económica. Se suman las movilizaciones de sectores de trabajadores, docentes (en huelga parcial), jubilados y otros, reclamando trabajo, rechazo a las podas salariales y a los pagos en bonos. La victoria de Rodolfo Terragno en la interna radical para la candidatura al Senado es un indicio en la misma dirección.
Movilizaciones análogas recorren hoy América Latina (campesinos bolivianos y paraguayos, en Ecuador contra las consecuencias de la dolarización, en Guatemala contra la suba del IVA, en Colombia por reclamos salariales y de legislación laboral).
En el trasfondo, aparece América Latina como el continente de mayor desigualdad social.
El presidente del BID, Enrique Iglesias, lo señaló tiempo atrás, pero en su comparecencia del mes pasado en Montevideo reconoció que esa desigualdad se había acentuado aún más.*
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