El gobierno de Putin manifestó su "insatisfacción" por resultado de tratativas anteriores

Jerarca de EEUU llegó a Rusia para negociar sobre escudo antimisiles

En tanto, fuentes militares rusas habían manifestado su «insatisfacción» por los resultados de las últimas rondas de negociaciones acerca del controvertido asunto.

Moscú, al igual que Pekín, es contraria al escudo espacial, porque esto permitiría a Washington ignorar los acuerdos ABM entre Rusia y Estados Unidos sobre misiles balísticos intercontinentales, dando además origen a una nueva carrera armamentista a escala mundial.

La visita de Rumsfeld, la primera en Rusia como miembro de la nueva administración estadounidense, obedece a la voluntad de continuar el diálogo sobre cuestiones estratégicas, iniciado al margen de la Cumbre del G8 realizada en Génova, Italia, entre los presidentes Vladimir Putin, de Rusia, y el estadounidense Bush, en julio pasado.

A la espera del arribo de Rumsfeld se encontraba el general Yuri Baluyevsky, vicejefe primero del Estado Mayor ruso, quien, según la agencia rusa Interfax, manifestó su «insatisfacción» por los resultados de sus recientes contactos en Washington, en los que se abordó el tema del escudo espacial.

Baluyevsky informó sobre el resultado de su misión al ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov, que mañana recibirá a Rumsfeld, quien luego probablemente sea recibido por el presidente Putin.

En setiembre, además, habrá una reunión entre Ivanov y su colega estadounidense Colin Powell en Nueva York, durante la próxima asamblea general de las Naciones Unidas, en esa ocasión se prevé que puede concretarse un encuentro entre Ivanov y Bush.

Estas reuniones precederán a un tercer encuentro entre presidentes que, tras los contactos de Lubiana y Génova, se verán nuevamente en la Conferencia sobre cooperación económica Asia-Pacífico, en octubre, en Shangai.

Para noviembre, finalmente, está prevista la cuarta y última reunión de este año entre los presidentes, que será durante una visita que Putin debe realizar en Estados Unidos, a donde fue invitado por Bush.

Sin embargo, pese a la gran cantidad de contactos al máximo nivel, las posiciones de las partes siguen distantes. Aún cuando en Génova se llegó a acuerdo sobre la necesidad de relacionar al escudo espacial con la reducción de armas nucleares ofensivas.

Moscú, afectada por los costos del mantenimiento de esas armas, es partidaria de reducir de 6.000 a 1.500 las cabezas atómicas, contra las 3.500 previstas por la próxima fase del programa Start-2.

Por su parte, Washington quiere acelerar los tiempos de las negociaciones, con vistas a la primera prueba antimisiles del año.

Sin embargo, no está claro aún a qué nivel quiere fijar un techo para estas armas y a dónde, en definitiva, pueden conducir todos estos encuentros, reuniones y cumbres. *

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