Estados Unidos y Gran Bretaña atacan posiciones militares de Irak

Un ataque aéreo masivo de cazas de Estados Unidos y Gran Bretaña sobre el sur de Irak alcanzó ayer tres instalaciones militares importantes para la defensa área iraquí y, según Bagdad, dejó un muerto y 11 heridos.

Las bombas «inteligentes», según el Pentágono, alcanzaron un centro de comunicaciones militares, una plataforma de lanzamiento de misiles tierra-aire y un radar de largo alcance.

El ataque anglo-norteamericano se realizó con 20 aviones caza y 30 de apoyo.

Bagdad, a través de un vocero de la aviación militar, dijo que los bombardeos causaron un muerto y 11 heridos y afectaron «instalaciones civiles y de servicios».

Por su parte, la Casa Blanca habló de un ataque de rutina pero más intenso de lo normal.

«Lo dijimos y seguiremos repitiéndolo: obraremos para proteger a los pilotos que patrullan las zonas de no vuelo», dijo un portavoz norteamericano.

El Pentágono había registrado en los últimos días una intensa y agresiva actividad de las defensas antiaéreas de Saddam Hussein.

El ataque de ayer y tiene las características de una retorsión de las fuerzas anglo-norteamericanas, que patrullan las zonas al norte y sur de Irak desde fines de la Guerra del Golfo, en 1991.

Los 50 aviones que participaron del ataque partieron del portaviones Enterprise, que está en el Golfo Pérsico, y de bases de tierra en los países del área, probablemente también en Arabia Saudita.

«Todos los objetivos alcanzados contribuían a la eficacia del sistema de defensa aérea iraquí», dio el coronel Steve Campbell, vocero del Pentágono.

Todos los aviones, agregó Campbell, regresaron regularmente a sus bases luego del ataque, que comenzó a las 9.30 gmt.

El bombardeo aliado es el más intenso desde febrero pasado, cuando 24 aviones norteamericanos e ingleses atacaron cinco posiciones de la defensa aérea iraquí a las puertas de Bagdad.

El martes pasado los aviones norteamericanos habían atacado una instalación iraquí en Mosul, en el norte del país, en respuesta al lanzamiento de misiles tierra-aire contra los cazas norteamericanos

En aquella ocasión, el presidente norteamericano George W. Bush explicó que fue informado, pero no directamente involucrado: «la cúpula militar, dijo Bush, puede tomar decisiones que considere adecuadas y proteger a nuestros pilotos¨.*

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