Los israelíes enterraron a sus muertos y ocuparon la sede palestina en Jerusalén

Ofensiva tras atentado suicida

Por su parte, los palestinos llamaron ayer a la comunidad internacional a intervenir a favor de la Casa de Oriente, sede oficiosa de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Jerusalén-este, cerrada por Israel luego del atentado de la víspera.

En un comunicado, la Casa de Oriente estimó que la operación israelí significaba «un golpe mortal a todos los acuerdos de paz y los esfuerzos para alcanzar la paz y la estabilidad en Medio Oriente».

La Casa de Oriente «llama a la comunidad internacional a asumir sus responsabilidades y a intervenir para proteger los logros del proceso de paz», continúa el comunicado.

Los representantes de nueve consulados generales instalados en Jerusalén se reunieron ayer viernes por la noche con delegados de la Casa de Oriente. Los consulados en Jerusalén tuvieron en el pasado un papel protector para la Casa de Oriente en cada ocasión en que era amenazada con ser cerrada por las autoridades israelíes.

La única voz disidente en Israel fue la del jefe de la oposición de izquierda, Yossi Sarid, presidente del Meretz, que calificó esta decisión de «negativa», estimando que no tenía «nada que ver con la lucha contra el terrorismo».

La Policía había ocupado el edificio por decisión del gabinete de seguridad israelí y contra la opinión del ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, luego del atentado suicida en una pizzería en el corazón de Jerusalén-oeste que dejó 16 muertos, además de su autor, miembro del movimiento radical islámico palestino Hamas.

Esta operación de la Policía fue presentada como una medida de represalia, pese a que la Casa de Oriente fue siempre la bestia negra de la derecha israelí, en el poder en este momento.

Incluso, el primer ministro israelí Ariel Sharon piensa en la ocupación permanente de la Casa de Oriente, según la televisión estatal israelí.

La Policía israelí dio plazo de una semana a la dirección de la Casa de Oriente para presentar un recurso por la ocupación del edificio ante una comisión policial.

La Casa de Oriente comenzó sus actividades tras la Conferencia de Madrid de octubre de 1991. Esas actividades aumentaron luego de los acuerdos de Oslo de 1993 sobre la autonomía palestina, pese a que Israel jamás reconoció a los palestinos el derecho a tener una actividad diplomática en Jerusalén-este, ocupada y anexada desde 1967.

Las fuerzas del orden israelí ocuparon también la sede de la Autoridad Palestina en Abu Dis, un suburbio de Jerusalén-este, y cerraron otras nueve oficinas palestinos.

Ayer viernes, la Policía israelí estaba en estado de alerta máxima en Jerusalén-este, a raíz del gran rezo semanal musulmán y restringió de forma draconiana el acceso a la Explanada de las Mezquitas, donde fueron admitidos sólo 8.500 fieles, según la Policía. Ayer por la tarde, 21 víctimas del atentado todavía estaban hospitalizadas. Una de ellas, una mujer, estaba en estado calificado de «desesperado» y otros dos en estado grave.

Por su parte, Israel enterraba a los muertos del atentado, entre ellos seis niños, en un clima de duelo nacional que tenía como efecto ocultar las divergencias.

La mayoría de las víctimas fueron enterradas en Givat Shaul, el cementerio más grande de Jerusalén, entre ellos cinco miembros de una familia de colonos de Cisjordania.

El número de muertos se eleva a 98, 61 palestinos y 35 israelíes, desde la entrada en vigencia teórica de un alto el fuego el pasado 13 de junio, y a 712, 545 palestinos y 146 israelíes, desde el inicio de la Intifada el pasado 28 de setiembre.*

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