Un exorcista busca el perdón del Papa

La sorpresiva visita del ex arzobispo africano Emmanuel Milingo al papa Juan Pablo II en Castelgandolfo desató ayer una serie de elucubraciones sobre la posibilidad de una reconciliación entre el prelado rebelde, que se casó en mayo. y sobre quien pesa la amenaza de excomunión, y la Iglesia Católica.

Milingo, que el pasado 27 de mayo se casó en un hotel de Nueva York con una acupunturista coreana –Maria Sung, de 43 años– en una ceremonia colectiva de la secta Moon, llamó a la puerta de la residencia pontificia para tratar de evitar su excomunión, que se haría efectiva a partir del 20 de agosto.

«Monseñor Milingo fue recibido esta mañana por el Papa en Castelgandolfo. El encuentro es el inicio de un diálogo que se desea pueda llevar a desarrollos positivos», afirmó ayer el padre Ciro Benedittini, subdirector de la sala de prensa vaticana.

La lacónica nota difundida por el Vaticano hace intuir que tras el encuentro de Juan Pablo II con Milingo, de 71 años, quedó abierta una puerta para el excéntrico religioso africano, conocido por sus dotes de exorcista y curandero, cantante y bailarín.

El encuentro, ya de por sí, representa un óptimo resultado para Milingo, convencido del afecto que el Papa nutre hacia él y quien siempre acusó a las autoridades vaticanas de impedirle un encuentro personal con el Pontífice.

El septuagenario ex arzobispo de Lusaka dejó ayer a su esposa coreana en un hotel de Roma y se acercó hasta Castelgandolfo, a pocos kilómetros de la capital italiana, donde se entrevistó con el secretario personal de Juan Pablo II, Stanislaw Dziwisz.

Ayer, sin embargo, volvió a hasta la residencia pontificia para entrevistarse personalmente con Juan Pablo II, y según Maurizio Bisantis –quien se define como portavoz de Milingo en Italia–, no se descarta que en los próximos días, tal vez incluso mañana mismo, pueda haber otro encuentro con el Papa o con sus colaboradores.

Milingo salió ayer de su encuentro de media hora con el Papa «muy contento», dijo Bisantis.

El pasado 17 de julio la Congregación para la Doctrina de la Fe, encabezada por el cardenal Joseph Ratzinger, pidió a Milingo que se separe de su esposa, rompa todo vínculo con la secta Moon y declare públicamente su fidelidad a la doctrina eclesiástica y a la praxis del celibato, así como su obediencia al Sumo Pontífice.

En caso de no hacer este gesto antes del 20 de agosto, la Santa Sede procederá a su excomunión.

Los partidarios italianos de Milingo están convencidos de que el ex obispo nunca adhirió a la secta Moon.

En una carta fechada el 10 de junio, si bien la noticia se conoció sólo tras el ultimátum vaticano, Milingo pidió al Papa que lo desatase del «voto del celibato» y que su matrimonio fuese reconocido. «No me caso por concupiscencia sino para llevar pureza y honestidad a la fe», escribió entonces el controvertido prelado. En declaraciones recientes, Milingo renovó su «profundo amor» por la Iglesia Católica y por el Papa pero defendió su elección de casarse: «No quiero romper con la Iglesia Católica pero ahora, como hombre casado, me siento completo», dijo.*

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