Misiles y tren euroasiático

Satisfacción rusa por acuerdos con líder norcoreano

MOSCU, ANSA

 

Kim Il renovó ayer en el Kremlin la promesa de que no habrá lanzamientos de misiles balísticos norcoreanos hasta 2003, aseguró que su programa espacial tiene objetivos pacíficos –la puesta en órbita de satélites– y aprobó la construcción de la ferrovía euroasiática.

También acordó con Putin planes de cooperación económica que confirman la nueva tendencia de Pyongyang de salir de su histórico aislamiento en el cual permanece sustancialmente desde el nacimiento de la República democrática popular, en 1948.

El hijo de Kim Il Sung, que por su proverbial fobia a los aviones llegó a Moscú en un tren blindado, pidió rendir oficialmente homenaje a Lenin, provocando embarazo en un país como Rusia, dividido alrededor del cuerpo embalsamado del padre de la revolución.

El deseo del líder de Pyongyang paralizó por horas la capital rusa debido al larguísimo cortejo vigilado por miles de agentes. De acuerdo con la agenda de la visita, mañana domingo Kim viajará a San Petersburgo para hacer otro peregrinaje en los lugares relacionados con Lenin y en los santuarios de la Revolución de Octubre.

Por la noche habrá una cena oficial, al término de la cual el presidente norcoreano concluirá la visita.

Los resultados obtenidos por Putin recompensaron ampliamente los disgustos y problemas que causó la visita del «querido líder», dijeron fuentes consultadas por la agencia Interfax.

En efecto, la moratoria sobre el lanzamiento de misiles balísticos y la declaración conjunta que encuadra el Tratado ABM de 1972 como «piedra angular» de la estabilidad estratégica dan a Putin el beneplácito de Pyongyang en las consultaciones con Washington sobre el escudo espacial que comienzan el 7 de agosto.

Justamente Corea del Norte es uno de los «países-canalla» de los que Estados Unidos busca defenderse y por los cuales está «obligado» a construir el escudo espacial. La inexistencia de la amenaza norcoreana, de la cual se haría garante Putin, y el evidente déficit tecnológico de Irak e Irán (los otros países en la «lista negra») disminuyen parte de las justificaciones que son la base política de la fundamentación del escudo espacial.

En este contexto nace la propuesta del Kremlin de construir una central nuclear en territorio ruso, en las cercanías del límite con Corea del Norte, para suministrar la energía de la cual tiene necesidad Pyongyang para sus industrias, como explicó ayer un portavoz del ministerio ruso para la energía atómica.

Así se superaría también el obstáculo de la no proliferación de las tecnologías nucleares impulsado por Estados Unidos y Japón que hicieron propuestas juzgadas de difícil aplicación, añadió el portavoz. El único pedido que verbalizó en voz alta el líder norcoreano fue el «rápido retiro del contingente militar estadounidense de Corea del Sur».

Pyongyang, cuyas relaciones con Seúl siguen estando reguladas por el armisticio alcanzado al finalizar la guerra que devastó la península entre 1950 y 1953, siempre pidió el retiro de las tropas norteamericanas, que alcanzaron hasta 40.000 hombres.

Por todas estas razones Putin manifestó «comprensión», subrayando que «es necesario garantizar la paz y la estabilidad en la península con medios no bélicos». El precio pagado por los rusos se limitó al desagrado y polémicas vinculadas al largo viaje de nueve días en el tren blindado, el bloqueo del tráfico en Moscú y la corona en el Mausoleo de la Plaza Roja con un mensaje de Kim en el que trata de «tu» al Padre de la revolución. «De Kim Jong Il a Lenin», escribió el «querido líder» poniéndose a la par de Vladimir Illich Ulianov. Un gesto innecesario, a decir de los analistas. *

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