Líder norcoreano llega a Moscú tras largo viaje
El líder norcoreano Kim Jong Il, dirigente del último régimen estalinista y uno de los personajes más herméticos del mundo, llega el viernes a Moscú tras un viaje de diez días en tren blindado a través de Rusia, lo que ha otorgado a su visita una dimensión de otra época.
Importantes medidas de seguridad fueron tomadas tanto a lo largo de los 9.000 kilómetros del trayecto (Pyongyang- Moscú) como en la estación Iaroslavski, un monumental edificio estilo Art Nouveau ubicado en el noreste de la capital rusa, donde se esperaba la llegada de Kim Jong Il a las 18H00 GMT.
La policía ya se había ocupado de «limpiar» la estación de tren «de los vagabundos y de los borrachos», aseguraron los medios de prensa rusos.
Una estatua de Lenin, que se encuentra en la estación, fue igualmente lustrada, según Interfax.
El día comenzó con un alerta por bomba que resultó ser falso, si bien llevó a la evacuación de la estación de tren y a la intervención de los servicios de seguridad del FSB (ex KGB).
El líder de Pyongyang va a ser hospedado en el mismo Kremlin, lejos de la Embajada de Corea del Norte, delante de la cual se prevén manifestaciones por los Derechos Humanos.
Kim se entrevistará el sábado con el presidente ruso Vladimir Putin.
Durante el viaje de Kim a Rusia, en el que sólo descendió del tren en tres ocasiones, el dirigente norcoreano no hizo ninguna declaración.
En una de sus tres paradas, en Omsk (Siberia) fue recibido con fausto por las autoridades locales y visitó el miércoles una fábrica de tanques y otra de salchichas.
En Omsk, los periodistas rusos que en un primer momento estaban acreditados (los occidentales fueron excluidos a petición de Corea del Norte, según el servicio de prensa del Kremlin) fueron finalmente mantenidos a distancia del líder por los servicios de seguridad.*
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