El ajuste llega también a las FFAA argentinas
ISIDORO GILBERT
Justo ayer cuando llegó el subsecretario del Tesoro de los EEUU, John Taylor, para empaparse de la gravedad de la situación argentina, pero sin portar chequeras, el jefe de la Gendarmería, comandante Julio Miranda, se quejó ante Fernando de la Rúa por el recorte de asignaciones. Le dijo, y al Presidente no le gustó al punto que debió replicarle, que la mitad de los efectivos gana menos de 500 dólares, que los coloca en las cercanías de la indigencia.
La Gendarmería, ya se sabe, es la fuerza de seguridad alistada para reprimir eventuales derrapes sociales, que están en boca de todos. Y las policías, la Federal y la de las provincias, sobre todo la de Buenos Aires, exhibieron a su manera el disgusto por la poda.
Finalmente en las FFAA el recorte será del 13 % sobre el monto en bruto de los salarios, y también del 13% en los gastos operativos y de funcionamiento de las fuerzas. Es la aplicación del programa de déficit cero que impulsa el gobierno nacional.
El recorte del 13% está en ejecución sobre los gastos operativos aprobados para el ejercicio 2001, que suponían 123 millones de dólares para el Ejército, 90 millones para la Fuerza Aérea y 70 millones para la Armada. Deberán contentarse con 107, 78 y 61 millones, respectivamente; a la mala nueva se suma la dificultad de concentrar el recorte en el segundo semestre del año, ya que las previsiones comenzaron a tomarse un mes atrás.
El Ejército aplicará el licenciamiento del 75% de los efectivos de todas las unidades en forma rotativa hasta fin de año, con excepción de los hospitales militares. El arma sola funcionará a pleno para brindar apoyo y seguridad en las elecciones nacionales, aseguró una fuente militar.
Las principales medidas de recorte puestas en práctica incluyen: a) los institutos militares concluirán sus clases con un mes de anticipación, en promedio: b) las misiones de paz que se están llevando adelante en diferentes países no se verán afectadas; c) tanto el Ejército como la Armada redujeron la semana laboral de 5 a 4 días hábiles. Las unidades del Ejército funcionarán de lunes a jueves, sólo seis horas diarias; d) No se incorporarán soldados voluntarios ni se reemplazarán bajas, hasta fin de año en el Ejército, y hasta fin de 2002 en la Armada.
Además: los ejercicios conjuntos fueron cancelados y el Ejército suspendió cursos de capacitación. La Armada redujo un 80% su plan anual de viajes al exterior pero mantiene aún el periplo de la Fragata Libertad. También: el Ejército dispuso bajar al 50% el mantenimiento de sus aeronaves y al 33% la provisión de transportes.
La Armada y la Fuerza Aérea extendieron las licencias de invierno de 15 a 30 días para atenuar costos de servicios y la aviación canceló el festival con que festeja su día.
La fuerza aún estudia la reprogramación de vuelos antárticos y «de fomento» a destinos no rentables, y reducirá también las horas de vuelo de adiestramiento de sus pilotos. *
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