Masacre deja a dos niños y a jefe de Hamas muertos
Ocho personas, entre los cuales dos niños de 8 y 10 años, fallecieron en el bombardeo israelí contra la oficina del líder de Hamas en Nablus, Cisjordania, que murió en el hecho.
El gobierno del presidente norteamericano George W. Bush condenó el ataque israelí, al que definió como una violación del cese del fuego. Horas antes, en Gaza, un policía de la Autoridad Nacional Palestina, ANP, y un militante de la Jihad islámica también resultaron muertos en enfrentamientos con soldados israelíes.
El ataque israelí en Nablus fue definido como una acción «preventiva», en un comunicado del gobierno de Ariel Sharon, y dirigida a impedir atentados en preparación contra Israel.
Sin embargo, podría terminar desencadenando una nueva serie de ataques suicidas del movimiento integrista islámico, según observadores. La reacción de la ANP no se hizo esperar.
El ejecutivo de Yasser Arafat, que el miércoles y el jueves estará en Italia en visita oficial, considera a Sharon «el directo responsable» del ataque de Nablus.
Además declaró dos jornadas de luto nacional y una huelga general en los Territorios ocupados para protestar contra la política de «ejecuciones con blanco preciso» emprendida por el gobierno de Israel.
Horas más tarde del ataque, un duro enfrentamientos armado entre palestinos e israelíes se desarrolló entre Belén y Jerusalén, informó la televisión comercial israelí, y ráfagas de ametralladora alcanzaron el barrio judío de Ghilo, en el sector ocupado de Jerusalén este.
El ataque que desencadenó la matanza en Nablus estaba dirigido contra un departamento de un tercer piso en un edificio del centro de Nablus.
Las explosiones fueron imprevistas y diversos testigos dijeron que apenas pudieron percibir el silbido de los misiles y proyectiles.
La muerte fue instantánea para Jamal Salim y Jamal Mansur, dos líderes locales de Hamas, y para otros tres militantes islámicos.
Debajo de los escombros quedaron también el periodista Mohammed Bishawi, del diario Al-Hayat Al-Jadida, que estaba en el lugar para entrevistar a Mansur, y dos hermanos, Ashraf y Bilal Abulmenem, de 8 y 10 años, que estaban jugando en la entrada del edificio atacado.
Los socorristas extrajeron de los escombros unos 15 heridos, dos graves, mientras en la calle miles de palestinos, en su mayoría simpatizantes de Hamas, pedían venganza y gritaban consignas de apoyo a la lucha armada y a atentados suicidas en contra de Israel.
«La población de Israel pagará un precio muy alto», amenazó desde Gaza el jeque Ahmed Yassin, fundador y líder de Hamas.
También Sharon y el ministro de Relaciones Exteriores Shimon Peres están ahora en la mira de los islámicos. La de hoy fue la jornada más sangrienta desde el día del atentado suicida en Tel Aviv que, hace dos meses, provocó la muerte de 21 jóvenes israelíes.
El ataque contra Nablus sigue la tarea iniciada el lunes por helicópteros de combate israelíes contra una estación de policía palestina, que provocó siete heridos en Gaza, y la misteriosa explosión del domingo en Fara, Cisjordania, en la que murieron seis militantes de al-Fatah buscados por Israel.
El gobierno de Israel reconoció haber provocado el ataque contra los líderes de Hamas en Nablus y expresó que lamentaba la muerte de los dos niños palestinos.
Al mismo tiempo justificó la acción con la necesidad de prevenir nuevos atentados.
En Jerusalén y en el territorio israelí desde hace días se vive en estado de alerta en el temor de acciones suicidas de parte de los «kamikaze» islámicos.
Precisamente en la oficina de Jamal Mansur, refirió la televisión israelí, se proyectó en junio el atentado contra la discoteca de Tel Aviv. Mansur, agregó el emisario, era considerado el más lúcido de los ideólogos de Hamas en Cisjordania.*
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