Ricardo Lagos asumió la presidencia con lágrimas en los ojos

Un socialista gobierna Chile

Valparaíso, Chile, Reuters

El nuevo presidente reemplazó al demócrata cristiano Eduardo Frei, su socio en el bloque centroizquierdista Concertación, en el poder desde hace una década.

La ceremonia se realizó en Valparaíso, la sede del Congreso, una ciudad portuaria 140 kilómetros al oeste de Santiago.

Lagos, incapaz de contener las lágrimas, fue aplaudido por el pleno del Congreso al recibir la banda presidencial de manos del jefe del Senado, Andrés Zaldívar.

Tras recorrer en un descapotable las calles de Valparaíso y del aledaño balneario de Viña del Mar, Lagos almorzó con sus huéspedes extranjeros, 15 jefes de Estado y de gobierno.

A primera hora de la tarde tenía previsto abordar un avión militar rumbo a la ciudad de Concepción, unos 510 kilómetros al sur de Santiago, donde pronunciará su primer discurso.

Frei desapareció de escena y asumirá en los próximos días como senador vitalicio, un cargo creado por Pinochet, que lo estrenó en 1998.

Aunque Frei trató de eliminar a los senadores designados y vitalicios, herencia de la dictadura, la oposición derechista se lo impidió y él repuso que no cedería espacios políticos.

Una vez en el Senado y con Pinochet alejado por el momento de Valparaíso, la Concertación tendrá mayoría.

Unos juran, otros prometen

Con el pecho cruzado por la franja tricolor, el presidente cantó el himno de Chile, despidió a Frei y tomó juramento a sus 16 ministros, cinco de ellos mujeres.

El gabinete de Lagos refleja el delicado equilibrio de la Concertación, que reúne a socialistas, demócrata cristianos y progresistas de diverso pelaje.

El credo político quedó claro desde el primer minuto: los demócrata cristianos dijeron «sí, juro» y el resto, Lagos entre ellos, «sí, prometo».

Las figuras más gravitantes serán el ministro del Interior, el socialista José Miguel Insulza, la canciller democristiana Soledad Alvear y el ministro de Hacienda, el socialdemócrata Nicolás Eyzaguirre.

Minutos antes de ingresar al Congreso, Lagos invitó a los chilenos a aplaudir «la renovación de las esperanzas».

«El mundo nos mira», dijo a periodistas. «Se comprende que este pequeño país quiere jugar un rol en el mundo del siglo XXI».

La maratón de Lagos al palacio presidencial de La Moneda no fue sencilla. Desde su primer intento, tardó siete años y debió vencer la férrea oposición derechista.

Desde Concepción, el presidente voló a Santiago, paseó por las calles de la capital, saludó desde un balcón de La Moneda y recibió a las autoridades nacionales y extranjeras.

Lagos, electo en una reñida segunda vuelta el 16 de enero, es el segundo presidente socialista luego de Salvador Allende, derrocado por Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

Un centenar de kilómetros al sur de Valparaíso, Pinochet cumplía ocho días en Chile, después de 16 meses preso en Gran Bretaña a pedido de la justicia española.

Desde que regresó a casa el 3 de marzo, hubo especulaciones sobre la posibilidad de que el actual senador vitalicio pudiera aparecer el sábado por el Congreso.

«Si hubiera estado aquí hoy se habrían generado tensiones no convenientes… pero en realidad la situación de salud del general Pinochet es de tal envergadura que no es una hipótesis real», dijo el senador derechista Hernán Larraín.

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