Irán: dos mujeres de "costumbres fáciles" estranguladas

Dos mujeres de Teherán consideradas de «costumbres fáciles» fueron estranguladas, de manera idéntica a la que fueron asesinadas otras 19 en los últimos meses en Mashhad, la ciudad santa chíita al noreste del país.

Los crímenes hicieron desvanecer la certeza de las autoridades de haber resuelto los asesinatos en serie de mujeres tras el arresto y las confesiones de un asesino múltiple.

Los investigadores establecieron que las últimas dos víctimas, cuyos cuerpos fueron hallados en los últimos días, fueron asesinadas después del 26 de julio día del arresto del presunto homicida.

El hombre, Said Hanaii, es un obrero edil de 39 años, y padre de tres hijos. Confesó el asesinato de 16 mujeres, todas con precedentes penales por prostitución, consumo o tráfico de estupefacientes.

De las otras tres víctimas la Policía acusa a otros asesinos, que también estarían presos.

La modalidad de los delitos le valieron al presunto asesino en serie el sobrenombre de «araña»: el hombre estrangulaba a las mujeres con su velo islámico reglamentario, y las abandonaba en las calles de Mashhad después de haberlas envuelto en los tradicionales chadores negros, así como la telaraña sirve para atrapar a los insectos.

En una entrevista publicada el domingo por un diario gubernamental, Hanii dijo que quería «limpiar» su barrio en Mashhad, y que si no hubiera sido capturado habría podido matar hasta a 150 mujeres, porque «eran prostitutas y corrompían a la gente».

Según el jefe de la policía de la provincia de Khorassan, Eskandar Momeni, el hombre comenzó a matar después de que su mujer fue «molestada repetidas veces con propuestas inconvenientes» por automovilistas en una calle frecuentada por prostitutas, cerca de su casa.

Después de acercarse a las mujeres, el «justiciero» las llevaba a su casa con su moto y las estrangulaba.

El arresto de Hanaii, conseguido después de que una mujer pudo escapar a su mortal telaraña, fue anunciado con gran alivio por las autoridades, que desde hace meses sufrían fuertes presiones para resolver el caso.

La impotencia de las fuerzas del orden había provocado muchas protestas entre los ciudadanos, la prensa y los parlamentarios. El propio jefe de los servicios secretos, Ali Yunessi, fue convocado al Parlamento para dar explicaciones sobre el caso. *

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