Japón: abstencionismo y desconfianza en partidos
Sin embargo, al mismo tiempo, expresó su desconfianza en el sistema de partidos del país con una baja afluencia a las urnas, y el temor por la grave crisis económica se hizo evidente con un nuevo récord negativo en la Bolsa.
«Advierto el peso de las expectativas de la población. Responderé a la confianza con un programa concreto de reformas estructurales», dijo ayer Koizumi cansado pero consciente de que el resultado le da carta blanca gracias a los 64 bancas conquistadas, sobre las 121 en disputa.
Los adversarios de las reformas, paradojalmente más numerosos en el partido liberademócrata que en la oposición, pusieron buena cara a la mala suerte y juraron «lealtad total» al premier, a pesar de que conspiraron desde el principio de su mandato, el 26 de abril, para que se fuera antes de fin de año.
«No, Koizumi fue confirmado por otros dos años al frente del país», tuvo que decir ayer el notable del LDP, Mikio Aoki, uno de los más conocidos adversarios «ocultos» de las reformas.
La paradoja de un país que ve por los ojos del premier pero desconfía del sistema de partidos resulta de una serie de factores, en primer término la baja afluencia a las urnas, apenas el 56,44%, el tercer porcentaje más bajo desde la posguerra, y el 2,40 menos que en las anteriores elecciones para el Senado, de 1998.
«La popularidad de Koizumi no se vio comprometida, como todos preveían, por el abstencionismo. Porque muchos saben que el LDP es una bota vieja que soporta mal el vino nuevo del premier», dijo el ex presentador de la televisión Kyosen Ohashi, muy popular, electo el domingo senador en las filas del partido demócrata, el mayor de la oposición.
Las personas que fueron a votar expresaron su alergia a los partidos eligiendo en el colegio nacional por sistema proporcional a los candidatos alternativos al sistema de partidos.
El primer electo, por ejemplo, en las filas del LDP, con más de 1,5 millones de votos, fue el ex docente universitario de política internacional Yoichi Marsuzoe, que debutó en la política «sólo para apoyar a Koizumi, no a un partido viejo y conservador como el LDP».
Coherentemente, los electores premiaron a los partidos defensores de las reformas estructurales, independientemente de la colocación en el gobierno o en la oposición.
En la oposición, les fue bien a los demócratas, que conquistaron 26 de las 121 bancas, tres más, y a los liberales, que duplicaron su presencia en el Senado, de tres pasaron a seis.
«El ideal sería el nacimiento de un partido de los reformistas, pero para ello se necesita tiempo», dijo Matsuzoe.
En cambio, perdieron terreno los dos partidos enemigos de las reformas impulsadas por Koizumi, los comunistas, que se quedaron con cinco bancas, y los socialdemócratas, que cayeron a tres.
En el frente de la coalición de gobierno, mantuvo sus 13 bancas el Komei, de inspiración budista, gracias a la disciplina de partido de los integrantes de la secta budista Soka Gakkai; mientras los conservadores se salvaron con una banca.
«Estoy dispuesto a trabajar con todos los amigos de las reformas, dentro y fuera de la mayoría», ratificó Koizumi en conferencia de prensa precisando que, por sus principios, no hará «ningún arreglo para gobernar»:
«El actual gabinete –dijo–nació para las reformas y seguirá con los mismos nombres para concretarlas».
La que demostró miedo, en la última paradoja de la victoria de Koizumi, es la Bolsa, que bajó también hoy a los mínimo de los últimos 16 años y medio, mientras el yen se depreció en relación con el dólar.
En este sentido pesaron los datos sobre la producción industrial, en caída por cuarto mes consecutivo y las previsiones pesimistas sobre la tasa de desocupación en junio, que se conocerá hoy martes. *
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