Rige el déficit cero y se habló de la caída del gobierno
ISIDORO GILBERT
Los mercados, esa entelequia de los grandes banqueros, financistas y grupos concentrados, reaccionaron bien, de acuerdo a las expectativas inmediatas de las autoridades. Es decir, bajó algo el riesgo país, trepó la Bolsa de Valores y no hubo aglomeraciones en los bancos para cambiar pesos por dólares, una tendencia acentuada las últimas jornadas, ni tampoco para no renovar colocaciones a plazo fijo, cuando en la víspera vencían muchas y había temblor por eso el fin de semana.
Fin de semana pocas veces visto, no solamente porque la Cámara alta estuvo sesionando un domingo y avanzada la madrugada del lunes, sino porque el jefe del gabinete, Crhystian Colombo, le dijo a los peronistas, de cuya actitud dependía la suerte del ajuste, que si la ley del déficit nulo no salía podía caer el gobierno. El titular del bloque de legisladores justicialistas, José Luis Gioja, quiso escuchar a economistas de fuste y grandes banqueros para que le midieran la gravedad del momento, porque creen que el gobierno exagera la nota. Pero las voces de la plata le dijeron que era imprescindible darle respaldo a la ley de marras y así lo hicieron: pusieron número para el quórum, pero votaron en contra, excepto uno que ha sido designado embajador en Kuwait.
Pocas veces se vio un Parlamento caminando al compás de los mercados como el de la Argentina. «El Congreso baila», era el nombre de una opereta famosa. Al de aquí, le hacen hacer, los banqueros, orden cerrado: la democracia se degrada.
Jornada piquetera
El senador Leopoldo Moreau, un radical de peso, lo dijo con todas las letras. Además, calificó como «brujo que quiere matar al país» al ministro de economía, Domingo Cavallo. Habló de algo más, que anticipó el domingo este diario: que hay sectores que no quieren hacer las elecciones parlamentarias de octubre. Endilgó la maniobra a Acción para la República, de Cavallo. Sus hombres sondearon al constitucionalista Daniel Sabsay sobre la posibilidad de prorrogar los actuales mandatos del Parlamento para omitir las elecciones octubrianas: «Sería un golpe de Estado», le dijo el destacado jurista. Lo repitió ayer por radio. Colombo le dijo a la prensa extranjera que la idea era un disparate. ¿Lo es?
El gobierno comenzó a vivir ayer el acoso callejero de desocupados. El centro y un área aledaña a la capital se convirtió en un caos de tránsito por mítines frente a reparticiones oficiales. Dicen que ha sido sólo un operativo de lo que puede ocurrir hoy. Es que es la fecha designada por una asamblea nacional de piqueteros para manifestar su protesta contra el ajuste, en favor del desprocesamiento de algunos de sus líderes (los hay, condenados también) y por el mantenimiento de los programas denominados Trabajar.
Los líderes piqueteros han precisado que no piensan ahogar a la Capital Federal, taponando sus accesos y que no lo harán hoy en ninguna otra ciudad. Cortarán rutas, pero darán oportunidad a salidas laterales para el tránsito: es probable que en algunos puntos la medida adopte mayor virulencia.
La ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, amenazó a la Central de Trabajadores Argentinos, donde se recuesta un sector de los piqueteros, de que se le retirará su personería gremial si adhiere a los cortes de ruta. Víctor De Gennaro, líder de la CTA, refutó la coacción, mantuvo su derecho a la solidaridad con los que luchan.
Ahora bien: el ajustazo que resultará una tómbola, ya que según se recaude, que es menos en julio que en junio, se pagarán los haberes, no termina por satisfacer del todo a los grandes intereses. La calificadora Moody´s dijo que la aprobación del déficit cero no es suficiente para salir de la crisis. El desafío para Cavallo y Fernando de la Rúa es poder revertir la depresión económica, extendida hace tres años. Los críticos del ajuste sostienen que el plan es recesivo. Para el oficialismo, la eliminación del déficit atraerá capital, alentará, a los que tienen, a gastar o invertir.
Pero ya se ve que la crisis es también política. Hay demandas para que De la Rúa convoque en serio a un gobierno de emergencia nacional. Esto podría ocurrir si lo que ahora comenzó con el ajustazo, fracasa. *
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