Eduardo Frei se fue emocionado
Santiago, AFP
«Me voy con la frente en alto y contento, contento por Chile», declaró Frei a la salida de la sede presidencial, tras recibir los últimos honores de la Guardia de Palacio, un cuerpo de élite de la policía de Carabineros.
«Buenos días, señor Presidente», gritó el piquete, formado en el Patio de los Cañones del palacio, y el mismo saludo lo repitió minutos después el coro de un batallón del Ejército estacionado frente al pórtico principal del edificio, que le presentó armas.
En medio de aplausos del público y funcionarios, Frei retornó enseguida a la enorme puerta de maderos y clavos de bronce y la cerró simbólicamente con sus propias manos, ayudado por su esposa Marta Larraechea.
«Me hubiera gustado seguir trabajando por Chile en muchos temas…», comentó Frei sonriente a reporteros en el sitio, que observaron sus esfuerzos para contener algunas lágrimas
«Quisiera ser recordado como una persona que trabajó lealmente, con gran esfuerzo, con gran lealtad por los intereses supremos del país», agregó.
Frei, 47, demócrata cristiano elegido en 1994 con el respaldo de la centro izquierdistas Concertacion de Partidos por la Democracia, el mismo bloque de Lagos, llegó temprano a La Moneda, tras un desayuno familiar en su residencia privada en el este de Santiago.
Fotografías
En el palacio, además del emotivo ceremonial de despedidas de funcionarios, el desde ayer ex presidente jugueteó con nietos en un patio, en una sesión de fotografías para el recuerdo.
Frei, ingeniero de profesión, empresario de una compañía de construcciones hasta que emprendió su campaña electoral hace seis años, se convertirá ahora en senador vitalicio, un cargo irrenunciable que la Constitución asigna a los ex jefes de Estado.
Su esposa Marta analiza una postulación a la Cámara alta en el comicio de renovación parcial el año 2001, según sus propias declaraciones de prensa.
Pero, «por el momento, sólo nos interesa tomar vacaciones», dijo Frei en una entrevista radial en la víspera.
El ex presidente planeaba retirarse desde el lunes pasado a una residencia familiar de descanso en el balneario costero de Santo Domingo, sobre el Pacífico, en la costa central del país, al oeste de Santiago.
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