Cinco guerrilleros se suicidaron en Sri Lanka

Colombo, AFP

Cinco guerrilleros tamiles se suicidaron ayer, haciendo estallar las bombas que llevaban, para evitar ser capturados en un edificio en el que estaban cercados por la policía tras una noche de tiroteos y explosiones en la que murieron al menos 28 personas.

Los miembros del movimiento de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE) accionaron los explosivos tras ser rodeados por unidades de élite del ejército srilanqués en un inmueble de cuatro pisos en el que se habían atrincherado, explicó la policía.

Desde 1972, los LTTE pugnan por la creación de un Estado independiente tamil en el Norte y el Este de la isla.

Con la muerte de los cinco guerrilleros finalizó un asedio durante el que los separatistas dispararon con armas automáticas y lanzagranadas contra las fuerzas del orden, hiriendo gravemente a cuatro soldados y a varios habitantes del barrio.

Tras esta sangrienta aventura, algunos vecinos del barrio explicaron por teléfono que divisaban los restos despedazados de dos guerrilleros. El techo del edificio resultó destrozado y algunas paredes derrumbadas.

Poco antes, el presidente de Sri Lanka, Chandrika Kumaratunga, declaró a la televisión que su gobierno estaba dispuesto a iniciar discusiones con los Tigres para poner fin a un conflicto que dura ya casi treinta años, y en el que murieron más de 55.000 personas.

El presidente no comentó la violencia desatada el viernes, pero hizo estas afirmaciones en respuesta a un televidente que preguntó por el tema. La policía perseguía a los cinco rebeldes por su participación en los atentados que sacudieron Colombo el viernes causando, al menos, 28 muertos y varias decenas de heridos.

Todo empezó cuando dos policías trataron de registrar a un hombre que se encontraba en una de las carreteras que conduce al Parlamento. Los dos policías fueron abatidos, uno de los rebeldes hizo explotar los artefactos que llevaba encima mientras sus compañeros lanzaban granadas y disparaban a discreción sobre los ocupantes de los vehículos bloqueados en los embotellamientos propios de cada tarde.

Los LTTE que consiguieron huir se atrincheraron en el edificio en el que fueron cercados durante horas antes de su suicidio colectivo.

Se trata del cuarto fracaso consecutivo de los comandos suicidas del LTTE desde diciembre. Entonces, una mujer hizo explotar la bomba que portaba al final de una reunión electoral en la que participaba el presidente Chandrika Kumaratunga. El jefe de Estado escapó por poco a la muerte y resultó herido en un ojo en este atentado, en el que hubo 26 muertos y centenares de heridos. El 5 de enero, una mujer se suicidó frente al edificio en el que se encuentran las dependencias del primer ministro tras ser interceptada por las fuerzas de seguridad. La explosión causó 11 muertos.

A principios de marzo una mujer intentó, en vano, matar a uno de los jefes de la región noreste en un atentado en el que murió el conductor del oficial.

Este recrudecimiento de la violencia llega tras la mediación emprendida por Noruega para poner fin al conflicto. Una mediación paralizada por los recientes cambios gubernamentales en Oslo.

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