Bill Clinton se mudó a Harlem y la comunidad negra está de fiesta
La comunidad afroestadounidense brindará «al mejor presidente que hemos tenido» una calurosa bienvenida, con música gospel, comida «soul» y una gran torta.
La inauguración del nuevo edificio marca la segunda fase de la ex presidencia del demócrata y su relanzamiento, luego de una salida signada por la debacle política, el escándalo de los indultos y los objetos de valor retirados de la residencia oficial.
Según el Washington Post, el espíritu del ex presidente cambió: «En los primeros seis meses estaba molesto e irascible, todavía más que en los días negros del escándalo del Sexgate. Pero su capacidad de recuperación actuó con agallas y volvió optimista», confió al diario un ex colaborador.
Clinton tiene buenos motivos para sonreír, además de los festejos programados en Harlem –invitó a todos sus ex colaboradores– el ex mandatario debería anunciar en semanas próximas el acuerdo para la publicación de sus memorias.
Según el periódico, Clinton piensa asumir un rol cada vez más público con los discursos preferidos: la lucha contra el sida en países en vías de desarrollo y la reconciliación racial en Estados Unidos.
De acuerdo con testimonios de su entorno íntimo, el rol de un simple ciudadano no es fácil para un hombre habituado a ser servido y reverenciado, primero como gobernador de Arkansas, y luego, como presidente de la nación. Un ex colaborador, acompañando a Clinton a una ventanilla bancaria, se dio cuenta de que el ex presidente tenía un millón de dólares en su cuenta corriente común.
Terence McAuliffe, líder de la organización demócrata y amigo cercano, contó que se cayó tres veces la línea de teléfono durante una comunicación mientras Clinton intentaba infructuosamente buscar las teclas de su celular.
En Harlem la gente lo espera con los brazos abiertos y con la esperanza de que su presencia contribuya al renacimiento del barrio, uno de los más pobres y desolados del país.
Muchos aspiran a poner a prueba las buenas intenciones de Clinton.
La decisión del ex inquilino de la Casa Blanca de abrir su despacho en Harlem elevó a las nubes los alquileres comerciales, obligando a los comerciantes a retirarse.
El alquiler de un negocio de vitaminas, ubicado frente a donde se instalará Clinton, aumentará el próximo año de los 1.900 a 8.000 dólares mensuales.
«Nosotros estábamos acá cuando nadie quería venir. Ahora que todos quieren venir, nosotros queremos quedarnos», dijo Donna Clayton, propietaria de una pastelería. *
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