El Partido Liberal Demócrata obtuvo más del 50% de los escaños en disputa

Triunfo de Koizumi da vía libre a plan de reformas en Japón

«Los electores creyeron en mi plan de reformas estructurales», dijo eufórico el premier, luego de que las bocas de urna le atribuyeran al LDP 76 de los 121 escaños en juego.

Los resultados parciales –los escrutinios definitivos finalizarán el lunes– confirman plenamente ese resultado.

Con 15 bancas todavía en disputa, el partido Komei, de inspiración budista y aliado del LPD en el gobierno junto con los conservadores, alcanzó diez escaños; el Partido Demócrata, el mayor de la oposición, 22; los comunistas, 4; los Liberales, 5; los socialdemócratas, 2 y otros 2 fueron a fuerzas independientes.

Los Conservadores sufrieron un durísimo revés e incluso su líder, Chikage Ogi, ministro de Transporte y Trabajo Público, podría perder su banca y el cargo gubernamental.

«Lo lamento», dijo lacónicamente el ministro, quien atribuyó la mala experiencia de su partido a la baja afluencia a las urnas de alrededor del 56 por ciento, por debajo de los 58,84 por ciento de comicios similares en 1998.

«Tengo plena confianza en mi gobierno y la idea es no cambiar ministros», dijo Koizumi en alusión directa a la supuesta renuncia de Ogi.

«Fuimos arrastrados por el ‘ciclón Koizumi’. Fue dificilísimo luchar contra la enorme popularidad del primer ministro», admitió el presidente del Partido demócrata, Yukio Hatoyama, quien corre el riesgo de tener que renunciar si su partido no supera las 25 bancas.

«A esta altura, las reformas de las cuales hablo son una vía sin retorno para el país, si de verdad queremos salir de la larga crisis que preocupa a Japón. Y sé que muchos de la oposición comparten la misma opinión y mi programa», dijo el premier en un gesto conciliador con la oposición.

«Las normas para las privatizaciones, la contención del gasto público y la liquidación de la montaña de créditos imposibles que angustia al sistema bancario, están listos y apenas lo difundamos se asombrarán de su radicalismo», adelantó el joven ministro de la Reforma Administrativa, Nobuteru Ishihara. Junto a Koizumi la gran triunfadora de la jornada fue la canciller Makiko Tanaka, la primera mujer de la historia de Japón que conduce la diplomacia de su país.

En un encuentro con el premier, poco antes del cierre del comicio, obtuvo el vía libre a la renovación total de los funcionarios de primera línea de la Cancillería.

Esa cartera se encuentra desde hace meses en el centro de un grave escándalo de corrupción y Tanaka la definió como «un nido de víboras» por la oposición a su designación.

En el encuentro también se analizó el controvertido proyecto de Koizumi de visitar el templo sintoísta (un antiquísimo credo religioso con una multitud de fieles) Yasukuni de Tokyo, que venera los caídos en guerra el 15 de agosto, aniversario de la rendición nipona en la Segunda Guerra Mundial.

El premier, hasta ahora firme en su propósito pese a la fuerte oposición de China y Corea del Sur, ventiló por primera vez la posibilidad de una reflexión.

«Sigo con mi idea, pero evaluaré con sentido de disponibilidad la situación en todos los aspectos», afirmó.

Existe una gran expectativa sobre la apertura de mañana del mercado accionario de la capital japonesa.

La semana pasada el índice promedio del Nikkei cayó por debajo de los 12.000 yen, alcanzando nuevos récord negativos de los últimos quince años y medio.

«El triunfo de Koizumi debería tranquilizar a los mercados pero son fuertes los temores de un posible agravamiento de la coyuntura, con el aumento de la desocupación si comienzan las reformas estructurales del premier», sostuvieron fuentes financieras.*

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