Tercer Templo judío cerca de la Explanada de las Mezquitas motivó incidentes

Graves enfrentamientos entre israelíes y palestinos

La autorización concedida el miércoles por el Tribunal Supremo israelí a un grupúsculo de extrema derecha judío, los «Fieles del Monte del Templo», para colocar la primera piedra del Tercer Templo judío, cerca de la Explanada de las Mezquitas, fue el detonante de los incidentes.

De Teherán a Rabat, pasando por la Autoridad Palestina, el asunto fue unánimemente calificado como una «provocación».

Los «Fieles del Monte del Templo», unas pocas decenas de miembros, abrigan desde hace 20 años la esperanza de reconstruir el Templo judío en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra el tercer lugar santo musulmán, tras La Meca y Medina.

La ceremonia se desarrolló bajo una fuerte vigilancia policial, fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, coincidiendo con el aniversario de la destrucción del Primer y el Segundo Templo, que se conmemora con ayuno y oración.

Centenares de palestinos y árabes israelíes acudieron desde primera hora a rezar a la Explanada, para impedir además cualquier intrusión de extremistas israelíes.

Las Fuerzas nacionales e islámicas (trece movimientos, entre ellos el Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, el Hamas y la Jihad islámica) habían llamado a los palestinos a manifestarse en masa para «defender la Explanada de las Mezquitas».

Cuatrocientos policías israelíes tomaron la Explanada, desde la que los palestinos les lanzaron piedras a ellos y a los miles de fieles judíos que se encontraban más abajo, frente al Muro de los Lamentos, último vestigio del Templo y principal lugar del judaísmo.

Quince policías israelíes resultaron heridos por las pedradas. Por su parte, en la carga policial 18 palestinos fueron heridos y 28 detenidos.

Además, la policía contuvo a unos cincuenta activistas israelíes que trataron de penetrar en el Monte del Templo, como llaman los judíos a la Explanada de las Mezquitas.

Un consejero del presidente palestino Yasser Arafat, Nabil Abu Rudeina, responsabilizó al gobierno israelí de las «provocaciones» de los extremistas judíos.

«Juegan con fuego con el riesgo de llevar a la región a una guerra de religión. Se trata de una provocación pura y dura, un desafío a los árabes, a los musulmanes y a la comunidad internacional», dijo a la AFP.

La polémica visita del primer ministro israelí, Ariel Sharon, entonces jefe de la oposición de derechas, a finales de setiembre de 2000 a la Explanada fue el detonante de la Intifada, que desde entonces ha causado más de 670 muertos, en su mayoría palestinos.

Varios miles de personas se manifestaron el domingo en localidades palestinas de Cisjordania y Gaza.

Algunas de estas concentraciones desembocaron en incidentes esporádicos, en los que tres militares israelíes y seis palestinos resultaron heridos de bala. En el norte de Jerusalén, en un barrio de colonos judíos, se produjo un atentado con coche bomba que no causó heridos. Por la noche, una bomba de fabricación casera de escasa potencia explotó en un bar de Tel Aviv sin causar heridos, señaló la policía, que calificó el acto de tentativa de atentado «terrorista». *

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