El Senado aprobó que Argentina gaste lo que recaude
ISIDORO GILBERT
La ley es terminante: se gasta lo que se recauda, porque la Argentina ya no tiene crédito interno y externo. Pero eso sí: se privilegiará el pago de los intereses de la deuda externa sobre los fondos que se envía desde Buenos Aires a las provincias y se rebaja sueldos de estatales y de los jubilados que ganan por encima de los 500 dólares anuales.
Así se aprobó en la Cámara baja y las presiones de un sector del radicalismo y del peronismo para que el piso se elevara a los mil pesos, no quedó explicitado. De la Rúa ha prometido hacer lo indecible por cumplir con ese objetivo, pero en los próximos días el justicialismo presentará una ley alternativa con el piso de mil dólares.
Todos estuvieron ayer y en Diputados en el déficit 0. Pero quienes votaron en contra en el Senado y en la Cámara baja, reclamaron que no se aplique el ajuste a los débiles como son los ancianos, que se buscaran fondos en el sector financiero que gana a raudales y sobre las empresas privatizadas. Habría que ver qué pasaría si en algún momento se llega realmente a ese reclamo. Difícil que sea con Domingo Cavallo como ministro de Economía. O con un conservador como De la Rúa.
Críticas duras
Pero con esta combatividad contra la renta financiera exenta de gabelas habló ayer el peronismo. Los tenedores externos de títulos públicos no pagan aquí ningún impuesto, al igual que las grandes empresas. Para hacer esto, gritó un legislador, se necesita un gobierno que no sea pusilánime, y golpear sobre los grandes.
Por lo pronto las asignaciones de julio salen recortadas con un 13% para un piso de 500 dólares, pero como todo dependerá de la recaudación, y ésta viene muy magra, nadie puede saber cómo se liquidarán las de agosto. Además, como el ajuste es recesivo, se teme que la recaudación baje aún mas que el 5% que se espera en junio, sin contar las podas de salarios y jubilaciones.
Hubo este fin de semana una especie de pánico colectivo en despachos oficiales, legislativos y hasta en editoriales de diarios, convocando a aprobar la ley antes del lunes para que el FMI de un respaldo fresco junto al desembolso de dólares para apuntalar la economía. Pero sobre todo, para que los ahorristas hoy lunes no vayan en masa a retirar sus depósitos en divisas, habida cuenta que es una fecha de numerosos vencimientos de colocaciones a plazo fijo.
El temor a un «lunes negro» entre los ahorristas, dado que la fuga de depósitos ya supera los 6.500 millones de dólares, es correlativo a la ansiedad con que se aguarda desde la madrugada de hoy el índice del riesgo país, que mide la mirada de los «mercados» sobre la solvencia argentina.
La presión de estos temores alcanzó al peronismo que tiene la mayoría en la Cámara alta. Largas negociaciones, donde no faltó el run run de favores a algunos de sus integrantes por parte del gobierno, concluyeron ayer con una presencia concurrida del bloque mayoritario, una vez que los gobernadores de ese partido dieron el OK: ellos están acogotados y necesitan que el Ejecutivo les libere fondos para no entrar en default provincial.
Costo político
Como eso del rumor sobre pago de favores se publicó en la prensa, y dado que el Senado Nacional fue sospechado de recibir sobornos cuando aprobó una muy controvertida ley laboral con el actual gobierno, el senador peronista Augusto Alacino planeó una cuestión de privilegio, tras enviar mensajes amenazadores contra la prensa especialmente contra el periodista Joaquín Morales Solá, que el domingo escribió sobre pedidos descomedidos para votar que habrían hecho algunos justicialistas. Morales Solá fue quien denunció los sobornos cuando la ley para el trabajo.
Tan grave lo expuesto como el hecho de que la democracia –o los poderes de la misma– marche al compás de los mercados. Es infrecuente que un domingo sesione el Parlamento; lo hizo ahora para calmar a las fieras.
Los senadores de la UCR (el Frepaso tiene uno solo y votó en contra) se tragaron el sapo de tener que bajarle los sueldos a los estatales y sobre todo a los viejos. Y el peronismo votó en contra pero favoreció la sanción porque tiene los mismos temores (y visión) que el Ejecutivo.
No le fue fácil al gobierno hacer aprobar la norma. Ha colocado en crisis a la Alianza porque el Frepaso la votó, mayoritariamente, en contra en Diputados; fisuró a sus popias filas y si cerró filas con la mayoría del radicalismo, con el respaldo del ex presidente Raúl Alfonsín, puede ser una victoria pírrica.
Ya el decreto original que debió convertirse obligatoriamente en ley para evitar rechazos judiciales generó un paro general, ocupaciones y manifestaciones callejeras promovidas por los sindicatos de estatales y para mañana, una organización nacional de «piqueteros», piensa oponerse a estas medidas de ajuste y por reclamos específicos, cortando más de 50 rutas nacionales. La ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, advirtió a los sindicatos y centrales sindicales que se solidaricen con los cortes de ruta que les retirará la personería gremial y escuadrones de gendarmes han sido colocados en estado de alerta. Gran tensión por uno y otro lado: mercados y sociedad. *
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