Templo judío cerca de la Explanada de las Mezquitas
JERUSALEN, ANSA, WAM
El Mufti de Jerusalén, Ikrama Sabri, la máxima autoridad islámica de la ciudad, convocó ayer a los palestinos a defenderse de «la amenaza de los extremistas judíos de los Fieles del Monte del Templo», a través de un mensaje por la radio Voz de Palestina.
También los Hermanos Musulmanes egipcios convocaron a «la guerra santa para salvar las mezquitas de Jerusalén» y hasta una lista de rabinos fundamentalistas para aniquilar fue difundida por la autoridad de los musulmanes chiítas del Líbano.
Entre ellos figura el rabino Ovadia Yossef, jefe espiritual del partido ortodoxo sefaradí Shass, quien el viernes justificó el asesinato de palestinos por parte del gobierno israelí al considerarlos «hormigas que molestan».
Es un uno de los que motorizan la iniciativa de construir un nuevo templo.
La tensión en torno a la Explanada de las Mezquitas (para los musulmanes) o el Monte del Templo (para los judíos) se retomó luego de que la Corte Suprema de Israel autorizó, el miércoles, a que mañana se ponga la primera piedra de un nuevo templo judío por parte de un grupo extremista religioso.
Será muy cerca de las mezquitas Al Aqsa y de la Cúpula de la Roca, que forman parte de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar sagrado del Islam, detrás de La Meca y Medina.
La ceremonia de hoy es organizada por el grupo fundamentalista judío Los Fieles del Monte del Templo, para recordar el «Tisha B’av», que recuerda la destrucción del tempo judío por parte del emperador romano Tito en el 70 dC.
Desde hace años pedían el ingreso a la Explanada de las Mezquitas para iniciar la construcción del nuevo templo.
Según la tradición hebrea, el templo destruido por los romanos estaba edificado en el lugar que desde hace más de 1.300 años alberga a las mezquitas de la Cúpula de Roca y Al Aqsa.
Desde El Cairo, la organización Hermanos Musulmanes invitó a los fieles a la guerra santa para salvar la mezquita de Al Aqsa.
La poderosa organización criticó en un comunicado «el silencio de los gobiernos árabes e islámicos ante las agresiones sionistas contra los lugares santos del Islam».
«Los pueblos árabes deben retomar el espíritu de la jihad (guerra santa), salvar Al Aqsa y apoyar la Intifada palestina», dice la organización egipcia.
En el mismo sentido se pronunciaron el líder de los religiosos chiítas libaneses, Afif Al Nabulsi, y la organización Frente del Ejército Popular-Brigada del Retorno.
Al Nabulsi reveló, desde Saia, Líbano, que una persona «riquísima» ofreció un millón de dólares a quienes asesinen a los rabinos Israel Meir Laur y Ovadia Yossef».
«Estos rabinos son serpientes y los musulmanes en general, pero especialmente los palestinos, están llamados a exterminar a estos microbios que ensucian la Tierra», dijo el líder religioso.
Agregó que «en respuesta al rabino Meir Lau, quien ha legitimado los asesinatos concretados por su gobierno, publicamos una fatwa (decreto religioso) con la cual autorizamos a aniquilar a los sionistas, comenzando por los rabinos».
El gran rabino Meir Lau, según publicó la prensa israelí, aprueba «los asesinatos dirigidos a los terroristas palestinos».
La Explanada de las Mezquitas vuelve a tener así protagonismo en la crisis de Medio Oriente, en medio de una frágil tregua para retomar algunas negociaciones de paz.*
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