Paz, amor y cocteles molotov, dicen las consignas de los antiglobalizadores

Génova se recupera tras los enfrentamientos

Los genoveses regresaron el lunes al trabajo, en coche, en moto, en autobús y pudieron volver a entrar en el centro de la ciudad, transformado durante cinco días en «zona roja», un barrio que quedó abandonado por sus habitantes y ocupado por importantes efectivos policiales.

Los dueños de las tiendas que se habían atrincherado durante el fin de semana volvieron a abrir sus comercios y empezaron a atender a sus clientes.

Tras un período de vacaciones forzosas, la gerenta de la agencia de viajes «Alisei Viaggi», cerca de la estación, observaba cómo arrancaban las tablas de madera que había colocado para proteger la vitrina.

«Tenemos mucha suerte. Resistió. No tenemos daños», declaró con alivio.

Todos no corrieron la misma suerte. Cientos de comercios necesitarán varias semanas para borrar las huellas de la violencia que azotó la ciudad el viernes y el sábado. En ciertos barrios del noreste de Génova, los «Black Blocks» (anarquistas) lo destruyeron todo.

En la elegante plaza Corso Torino, todas las fachadas y vitrinas tienen rastros de violencia. Pero aquí también, la vida continúa.

La agencia de la Banca Nazionale del Lavoro ya no tiene cajero automático, que quedó totalmente destrozado. Pese a todo, el banco abrió sus puertas y recibió a sus primeros clientes, que pasaron el tiempo observando los daños y el lema pintado en la vitrina: «Peace and love and petrol bombs» (paz, amor y cocteles molotov).

Cerca de ahí, en Corso Sardigna, el tránsito tiene dificultades para abrirse un camino entre los autos quemados.

La gente pasa sin prestar atención a los daños. «Esto es surrealista. La gente se comporta como si estos dos días de guerrilla no hubiesen existido. Creo que quieren olvidarse de todo esto, olvidar la polémica sobre la policía y la imagen que va a tener la ciudad durante años en el exterior», explicó Antonella Rosso, una joven genovesa.

En la fachada del Palacio Ducal, donde se reunieron los jefes de Estado y de gobierno del G8, todavía ondean las banderas de los ocho países. Durante la noche, camiones retiraron la polémica muralla de hierro que protegió el palacio durante estos días. *

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