Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil

"El Mercosur multiplicó los intercambios comerciales"

El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso estima que Cuba tiene derecho a elegir su propio camino de inserción en el mundo, rechaza el bloqueo norteamericano a la Isla y siente un especial afecto por Fidel Castro.

Cardoso, de 70 años de edad, sociólogo, con una larga carrera académica dentro y fuera de su país, al que gobierna desde 1994, formuló sus categóricas opiniones a Prensa Latina durante una entrevista en el Palacio Alvorada de Brasilia, su residencia oficial.

Muchos temas fueron analizados en la conversación, desde la crisis Argentina hasta los problemas de la integración latinoamericana, el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) o el conflicto colombiano, pero al abordar el diferendo cubano-norteamericano, el mandatario brasileño fue particularmente enfático y diáfano.

«Tenemos relaciones normales con Cuba, relaciones comerciales bastante fluidas y siempre hemos favorecido la reintegración interamericana de la Isla», afirmó de entrada, para fijar una posición que para él es una cuestión ética y de principios.

Cardoso fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos que se entrevistó con el presidente norteamericano George W. Bush tras su elección, conoce su visión del mundo, y ha hecho públicas sus diferencias con el inquilino de la Casa Blanca en muchos aspectos, por eso no se sorprendió con la pregunta sobre el bloqueo.

Sin rodeos afirmó que su gobierno «no acepta ningún tipo de discriminación contra Cuba», del mismo modo que «tampoco acepto la ley Helms-Burton», subrayó, «porque, además, no es correcto».

A manera de síntesis definitoria, Cardoso recordó que hace poco Cuba y Brasil conmemoraron los 15 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas.

«Yo envié una carta y en La Habana hicieron una fiesta», enfatizó, en dos pinceladas ilustrativas del ambiente predominante entre ambos países.

A continuación reveló que el embajador brasileño en Cuba, Luciano Martins, es su amigo personal, «un antiguo colaborador, que me informa con mucha objetividad, a Itamaraty (la cancillería) o directamente a mí» –precisó– en otro signo de su atención a los vínculos con la Isla.

«Tenemos una relación normal con Cuba, reiteró, y nos gustaría verla más integrada (al mundo). Creo que esas transformaciones están ocurriendo en Cuba, añadió, porque la globalización es inexorable».

Al respecto aludió a los pasos dados por China, sus avances, y estimó que «Cuba está haciendo lo mismo, a su modo, al modo de Cuba».

«Cada país tiene su modo, y yo no soy partidario del llamado pensamiento único», sentenció Cardoso, quien todo el tiempo alterna su visión de sociólogo con la de político, de jefe de Estado de la mayor nación latinoamericana.

Con la misma espontaneidad evocó su aprecio por el presidente cubano, Fidel Castro. «Personalmente tengo una relación muy buena con Fidel, señaló. Puedo decir que de mucha estimación, y a menudo hablamos por teléfono», confesó.

No fue esa la única ocasión en la que evocó al líder cubano. En otra parte de la entrevista, al comentar los problemas actuales de las naciones pobres y subdesarrolladas, agobiadas por la deuda externa y las necesidades de financiamiento, recordó sus coincidencias en ese asunto con el papa Juan Pablo y con Fidel.

Yo fui uno de los primeros en abogar por el perdón de las deudas a los más necesitados y por el «impuesto Tobin» (a los flujos internacionales de capitales), «como lo hizo el Papa… y Fidel, nosotros tres».

Las coincidencias también aparecieron en otros asuntos de interés latinoamericano, como la integración económica de la región, las presuntas conveniencias y peligros del ALCA, el conflicto en Colombia, las presiones sobre Venezuela y el presidente Hugo Chávez.

Cardoso está convencido de que el Mercado Común del Sur (Mercosur), formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, demostró sus ventajas con la multiplicación de los intercambios comerciales, y opina que sigue teniendo vigencia.

Algunos países en crisis, dijo, apelan a los Estados Unidos, sueñan con que les abra sus mercados, pero esos son sueños.

Nadie quiere la dolarización en Brasil, y las negociaciones del ALCA sólo progresarán si se negocian los asuntos que nos interesan y recibimos buenas propuestas. Si no es así, añadió, no entraremos.

Al comentar el llamado Plan Colombia, aclaró, ante todo, que si bien ese es un problema interno de los colombianos, a los que Brasil está dispuesto a ayudar si lo piden, él no piensa que se pueda resolver desde afuera, y consideró inaceptable una presencia militar norteamericana.

Con respecto a la situación en Venezuela, cuyo gobierno encabezado por el presidente electo Hugo Chávez viene recibiendo ataques y presiones, por el proceso de transformaciones que impulsa, el presidente brasileño también fue muy claro al demandar respeto y no injerencia.

Tenemos muy buenas relaciones con Venezuela, dijo. Esta semana el estado brasileño de Roraima comienza a recibir energía eléctrica venezolana como parte de un proceso de integración regional, ya construimos una carretera para unir ambos países y estamos dispuestos a financiar un puente sobre el Orinoco.

Favorecemos la incorporación de Venezuela al Mercosur, del mismo modo que estamos por la integración sudamericana, señaló el presidente brasileño. Yo no creo que se deba convertir a Venezuela en un enemigo, en un riesgo, porque Chávez fue electo, además, siguiendo los cánones de la democracia representativa, añadió Cardoso, quien rechazó cualquier medida discriminatoria contra ese país.*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje