Unas 300 mil personas manifestaron contra las políticas globalizantes

Génova, una ciudad devastada y bajo una ola de violencia

«Somos 300.000. Hemos ganado», fueron las palabras iniciales del discurso del líder de los movimientos anti-globalización, Vittorio Agnoletto, tras una segunda jornada violenta en las calles de la capital lígure.

Los disturbios tuvieron como protagonistas al ala dura de los manifestantes «no globalización» y a la represión policial, que cargó contra ellos.

Los heridos probablemente superen la cifra oficial, pues la mayor parte de ellos recurrió a los servicios de primeros auxilios del Genoa Social Fórum (los manifestantes antiglobalización) que reúne 19 grupos que intentaban expresarse en forma pacífica.

También ayer hubo una víctima fatal, accidental: una francesa que esperaba en la frontera italiana un ómnibus para dirigirse a Génova y fue atropellada por un auto en el que cuatro españoles también viajaban hacia esa ciudad lígure para participar en la manifestación de ayer.

Por otras parte, la autopsia realizada ayer a Carlo Giuliani, el joven fallecido durante la batalla campal librada en las calles genovesas, reveló que murió a consecuencia de un disparo en la cara que penetró en su cabeza por un pómulo y salió por su nuca.

Cuando fue arrollado por la camioneta de los carabineros ya estaba muerto, dijeron los médicos que hicieron la autopsia. «Era un muchacho que odiaba la injusticia», declaró el padre de Carlo Giuliani, un sindicalista veterano de la central de trabajadores más importante de Italia, la Confederación General de Trabajadores Italianos (CGIL, según las siglas en italiano).

En tanto comenzó a circular una nueva versión del episodio, revelada por el vespertino parisino Le Monde: no habría sido el carabinero de 20 años, hospitalizado en estado de shock y acusado de homicidio voluntario quien disparó, sino otra persona que estaba a cinco o seis metros de distancia, detrás de la camioneta de los carabineros.

El carabinero sostiene que «no se acuerda de haber disparado», mientras que sus abogados sostienen la «legítima defensa». Pero el fotógrafo de Le Monde, que presenció el hecho y suministró la versión, está seguro de que los disparos fueron dos y que no fueron disparados por el agente.

La marcha pacífica del Genoa Social Fórum (GSF) había empezado ayer poco antes de las dos de la tarde, hora local (12:00 GMT) cuando se produjo la primera estampida.

Un grupo de anarquistas vestidos de negro, con cascos y barras de hierro, iniciaron los desmanes incendiando todo lo que encontraban a su paso: automóviles, tarros de basura, negocios y hasta el atrio de un banco. Por el segundo día consecutivo lanzaron bombas molotov y arrancaron los adoquines de las calles para lanzarlos contra la policía y los escaparates.

La tensión llegó a su punto máximo cuando la policía y los carabineros preparados con equipos antimotines y empuñando escudos de plástico comenzaron a lanzar gases lacrimógenos y a golpear con sus bastones a los manifestantes que escapaban de la plaza Rosetti, donde los incidentes dividieron en dos la manifestación pacífica del GSF.

Según algunas versiones, los gases lacrimógenos empezaron aun antes de que se iniciaran los choques con el ala dura de la protesta.

Mientras la cabeza de la marcha estaba llegando a Plaza Guicciardini, donde estaba previsto un acto, la «cola» quedó rezagada, aislada del resto, prácticamente cercada entre la policía y los anarquistas.

Fueron momentos de verdadero pánico porque en pocos minutos la plaza se convirtió en un campo de batalla, con densas columnas de humo negro que se desprendía de los numerosos incendios y el olor acre e insoportable de los gases lacrimógenos que llegaba hasta las callejuelas laterales que llevan al puerto.

Los manifestantes pacíficos temieron un desborde de la violencia a pesar del imponente servicio de seguridad que los mismos organizadores de la marcha habían predispuesto para evitar que se repitiera la tragedia de ayer y que funcionó sólo en parte.

La televisión italiana mostró las imágenes de los manifestantes del GSF mientras cercaban y neutralizaban a algunos de los extremistas del black block, anarquistas irreductibles.

De parte del Genoa Social Fórum llueven ahora las acusaciones contra las autoridades y contra las fuerzas del orden por no haber controlado la violencia que culminó en la muerte de Giuliani.

«La policía dejó a la ciudad en manos de las bandas que siguieron bajo protección, mientras que las fuerzas del orden cargaban contra los manifestantes», dijo Agnoletto, trazando un balance de la gran manifestación de ayer y de la dramática jornada de antes de ayer. El Genoa Social Fórum anunció que se constituirá como parte civil en el proceso por el homicidio de Giuliani y por las violencias perpetradas ayer por las fuerzas del orden.

La marcha más grande de la historia de la protesta anti-globalización se cerró con un silencio absoluto en la plaza cuando el líder del GSF pidió un minuto de silencio para Carlo Giuliani, primera víctima del movimiento que puso fin, según los analistas, a la era del G8.*

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