El presidente chileno Ricardo Lagos asume hoy

Un socialista renovado

Este economista y abogado de 62 anos intenta dejar atrás el estigma de ser el continuador de la obra inconclusa de Salvador Allende, cuyo gobierno fue interrumpido a los mil días por un violento golpe de Estado que encabezó en 1973 Augusto Pinochet.

Al igual que Allende en 1970, Lagos recibió durante la campana presidencial el incondicional apoyo de los intelectuales y artistas y el de las clases más populares que ahora le exigirán respetar su programa de gobierno que tiene un fuerte componente social de equidad.

La misma noche del triunfo electoral, el 16 de enero, tras consolidar su estrechísima victoria en segunda vuelta, Lagos subrayó que será presidente de todos los chilenos. Así marcó, de inmediato, la diferencia con Allende, que se autoproclamó presidente del «pueblo».

Líder de la izquierda renovada, encabezó la oposición a la dictadura de Pinochet en los anos 80, pero con el tiempo debió acomodarse a los nuevos aires de la transición chilena y flexibilizar su popular dedo acusador con el cual apuntó al ex dictador por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante su gobierno.

Su primera derrota política la sufrió en 1989 cuando debido al sistema electoral binominal no pudo ser electo senador, pese a obtener más votos que su rival, Jaime Guzmán, el ideólogo del régimen militar de Pinochet.

Designado ministro de Educación de Patricio Aylwin –el primer presidente de la Concertación– Lagos renunció en 1992 para competir al ano siguiente en las primarias por la candidatura presidencial oficialista. Entonces fue categóricamente derrotado por el actual presidente, el demócrata cristiano Eduardo Frei.

Tras la elección, el presidente Frei lo llamó para hacerse cargo del Ministerio de Obras Públicas, desde donde aumentó su prestigio sobre todo en el empresariado porque impulsó la modernización de carreteras y puertos a través de concesiones a privados.

En 1999 compitió nuevamente en las primarias para ser nominado candidato presidencial y ahora sí obtuvo una aplastante victoria sobre su contendor, el presidente del Senado y militante demócrata cristiano Andrés Zaldívar.

Cuando todos daban por segura su victoria en diciembre, el abanderado de la oposición, Joaquín Lavín, lo alcanzó en su lucha por el poder obligando a una segunda vuelta electoral, tras el virtual empate que obtuvieran el 12 de diciembre.

Lagos mostró entonces su gran versatilidad dando un giro a su campana lo que le permitió conquistar la presidencia con un nuevo estilo de hacer política, más desideologizado.

Lagos inaugurará el sábado el tercer gobierno de la Concertación, la alianza más duradera de la historia política chilena.

Para alcanzar la Presidencia el líder socialista debió vencer las desconfianzas de un poderoso empresariado y de fuerzas armadas aún estrechamente adheridas a la figura del ex dictador Augusto Pinochet.

También debió superar las dudas de un sector de la Iglesia Católica chilena que ve con preocupación que un Presidente agnóstico puede significar que rebroten con fuerza temas como el divorcio y el aborto.

Lagos está casado en segundas nupcias con la asistente social Luisa Durán, con quien tiene cinco hijos.

Como mandatario electo, Lagos se concentró en conformar el equipo que lo acompanará en sus labores de gobierno, enfatizando la excelencia por sobre las «cuotas» de los partidos políticos de su alianza.

Partidarios y detractores reconocen en Lagos a un hombre «muy inteligente y capaz» y que puede ser un gran gobernante que lleve a «Chile, donde nace el futuro», como dice el lema con el cual asumirá su mandato.

Ricardo Lagos asumirá hoy la presidencia de Chile y se transformará en el segundo mandatario socialista en llegar al poder, luego de los 1.000 días de Salvador Allende.

Abogado y economista de 62 anos, Lagos procede de una familia de clase media de larga tradición radical y liberal.

Está casado en segundas nupcias con la asistente social Luisa Durán, con quien tuvo cinco hijos.

Con una carrera esencialmente académica hasta 1973, tras el el golpe militar de Augusto Pinochet se exilió en Estados Unidos, donde trabajó en la Universidad de Carolina del Norte, en la ONU y en la Organización Internacional del Trabajo.

Al regresar a Chile organizó la oposición política a Pinochet y fue encarcelado junto a otros líderes de izquierda luego del frustrado atentado contra el ex dictador, en setiembre de 1986.

Después de tres semanas fue liberado, sin cargo alguno, a raíz de la fuerte presión internacional, entre ellos, la del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter y del gobierno italiano de la época.

En 1989 sufrió su primera derrota política al perder las elecciones senatoriales, víctima del sistema binominal, que lo dejó afuera del Senado pese a haber obtenido más votos que su rival, el ideólogo del pinochetismo, Jaime Guzmán.

Sin embargo, en los gobiernos demócrata cristianos de Patricio Aylwin y de Eduardo Frei ejerció con éxito los ministerios de Educación y Obras Públicas, desde donde impulsó una importante reforma educacional y un plan de grandes obras de infraestructura.

En 1993 intentó transformarse en el segundo presidente de la Concertación, pero perdió en las primarias frente a Frei para luego catapultarse como la principal figura de la Concertación.

El ano pasado triunfó ampliamente en las primarias frente al demócrata cristiano Andrés Zaldívar, pero en las elecciones presidenciales del 12 de diciembre superó sólo por décimas al candidato opositor Joaquín Lavín, lo cual obligó a una segunda vuelta donde ganó con el 51,8 por ciento de los votos.

Lagos ha demostrado en estos 10 anos que sabe reponerse rápidamente de las derrotas, pero es criticado por su estilo arrogante y manifiesto mal carácter.

Durante la campana presidencial demostró versatilidad y capacidad para abandonar su estilo clásico de académico, y salir a las calles e ir casa a casa para dialogar con los electores.

En un lenguaje franco y abierto explicó a la gente que la crisis económica que se estaba viviendo era producto de la situación internacional y logró recuperar la confianza perdida de una parte del electorado oficialista.

En estos 53 días como mandatario electo ha demostrado también ser capaz de liderar una alianza oficialista e imponer el sello de la «excelencia» en su gobierno al nombrar como sus colaboradores a personas que se destacan más por su currículum profesional que por el político.

Lagos pretende así hacer realidad su lema de un «Chile, donde nace el futuro», la continuación del slogan de su campana presidencial de «crecer con igualdad».

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