La mayoría en Diputados
Esta situación será un obstáculo para cumplir su promesa de «estar a la altura de lo que la gente plantea: una política más transparente, dedicada a servir a la gente y en donde lo esencial es poner los intereses de ella, llegar a los más humildes, a los más necesitados y, además, generarle espacios de participación».
Para cumplir su promesa de avanzar en la equidad, Lagos impulsará primero aquellas propuestas y puntos coincidentes con la oposición de derecha que fueron subrayados durante la campana electoral.
Lagos dijo entonces que «al otro día de asumir la presidencia» impulsará las iniciativas donde hay más fácil consenso con sus opositores. Para recordar estas iniciativas, sobre todo en el plano social, las bancadas de la Concertación divulgaron esta semana un documento que especificó las coincidencias en materia legislativa entre Lagos y Joaquín Lavín, el derrotado candidato presidencial de derecha.
Las principales dificultades de Lagos serán las amplias discrepancias que mantiene con los partidos de derecha, herederos de Pinochet, sobre la necesidad de reformar la institucionalidad política para abrir cauces a la democracia plena.
Lagos no tendrá mayoría para terminar con los enclaves autoritarios heredados de la dictadura de Pinochet, como los nueve senadores designados, la inamovilidad de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el sistema electoral binominal.
Si quiere sacar adelante esas reformas políticas democráticas requerirá justamente los votos de los senadores designados, que son uno de los enclaves dejados por Pinochet.
El propio Pinochet forma parte de ese Senado en condición de senador vitalicio y a él se sumará en tal calidad, desde la próxima semana, el presidente Eduardo Frei.
Pero la incorporación de Frei no le bastará a Lagos quien estará obligado a buscar el respaldo de senadores que no son parte de la Concertación por la Democracia, la alianza de centro izquierda que respalda a su gobierno.
La Concertación por la Democracia tiene 70 de los 120 escanos de la Cámara de Diputados, pero apenas 20 de los 38 senadores elegidos directamente a los que se suman los nueve senadores institucionales, más Pinochet y ahora Frei.
Lagos estará obligado a buscar consensos con los senadores institucionales y a presionar a los opositores formulando sus propuestas de cara a la opinión pública.
El nuevo presidente chileno apenas podrá intentar alcanzar una mayoría en el parlamento en una elección programada para diciembre del ano 2001.
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