Aliado del presidente Cardoso dejó la presidencia

Corrupción en el Poder Legislativo

Barbalho solicitó una licencia por 60 días y se convirtió así en el primer presidente del Senado y del Congreso (en Brasil ambos cargos coinciden) en la historia de este país en alejarse por un tiempo de su cargo.

La situación de Barbalho se había hecho insostenible luego de que ayer el Banco Central revelara que una cuenta bancaria del senador había recibido parte del millón de dólares desviados del Banco del Estado de Pará.

Es la tercera baja en el Senado en 50 días, ya que a fines de mayo debieron renunciar a sus bancas Antonio Carlos Magalhaes, líder histórico de la derecha local, y el ex jefe del bloque oficialista José Arruda, por la violación del voto secreto.

De esta manera, por razones distintas, el gobierno de Cardoso perdió en menos de dos meses a sus tres principales colaboradores en el Senado, quienes, a pesar de sus pujas internas, le garantizaban la aprobación de las leyes clave.

«Todas estas denuncias no pasan de una campaña orquestada para ensuciar mi imagen, sin ninguna prueba, y me alejo por 60 días para no entorpecer la vida del Parlamento y ocuparme de mi defensa», señaló Jader Barbalho.

Barbalho, de 56 años, fue diputado, gobernador dos veces del estado amazónico de Pará, ministro de Reforma Agraria y Previsión Social y desde febrero de este año presidía la Cámara alta y el Congreso.

Mientras dure la licencia, el cargo de titular del Senado será desempeñado por el actual vicepresidente, Edison Lobao, un político conservador del Nordeste, ex periodista, impulsor de iniciativas polémicas como la ofensiva para legalizar los casinos y la quiniela (lotería).

Algunos analistas locales especulaban ayer con la posibilidad de que, finalmente, el pedido de licencia de Barbalho se convierta en un alejamiento definitivo.

El pedido de licencia como titular del Senado, en lugar de la renuncia lisa y llana a su banca como reclamaba la oposición, permite a Barbalho conservar la inmunidad parlamentaria, que le garantiza un fuero especial.

Pero el pedido de renuncia no hizo más que renovar las presiones de la oposición para que la comisión de Etica del Senado juzgue a Barbalho por quiebra del decoro parlamentario ya que existirían pruebas suficientes para expulsarlo de la Cámara.

En el plano judicial, la situación de Barbalho se complicó aún más ya que, horas después de su pedido de licencia, el Procurador general de la república solicitó la quiebra del secreto bancario, telefónico y fiscal del senador.

Ahora, el Supremo tribunal federal, el máximo organismo judicial de Brasil, debe decidir si da curso al pedido del Procurador y solicita al Senado el desafuero de Barbalho para procesarlo.

Durante toda esta semana, Barbalho fue quedando cada vez más acorralado frente a las denuncias por corrupción, una de ellas por el presunto desvío de un millón de dólares del Banco do Pará, entre 1983 y 1986, cuando gobernaba su estado natal.

Barbalho es uno de los aliados estratégicos del presidente de Cardoso, a quien ayudó, por ejemplo, en mayo para impedir la creación de una comisión parlamentaria para investigar presuntas irregularidades en el gobierno.

De acuerdo a la revista Veja, el patrimonio personal de Barbalho es de al menos 15 millones de dólares.

Barbalho está acusado también de la emisión fraudulenta de títulos utilizados para pagar expropiaciones de estancias, cuando era ministro de Reforma Agraria.*

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