Los presidentes de los siete países más industrializados del mundo

Moderado optimismo sobre futuro económico mundial

Al concluir la reunión que tuvo lugar en el restaurado palacio Ducal (siglo XVI) de Génova, el G7 (Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, Japón, Canadá y Estados Unidos) difundió un documento según el cual políticas apropiadas y buenos pilares económicos proveen una sólida base para un mayor crecimiento.

A la cumbre se sumará hoy Rusia con lo que quedará conformada definitivamente la reunión del G8 en medio de una fuerte tensión por el marco de las violentas protestas de los grupos «antiglobalización».

«Continuaremos observando los hechos, dice la declaración, para ejecutar, según la necesidad, medidas idóneas que aseguren que nuestras economías se encaminan hacia un modelo de crecimiento sostenido en línea con su potencial»

«Nos comprometemos, continúan los líderes del G7, a implementar políticas que contribuyan al crecimiento global privilegiando un fuerte crecimiento productivo en un sano marco macroeconómico, a través de reformas estructurales, libre comercio y fortalecimiento de la cooperación económica internacional».

El G7 coincide asimismo en que, además de acordar las políticas que se están aplicando en sus países miembros, para fortalecer la economía global hay que cooperar en tres aspectos: lanzar una nueva ronda de negociaciones comerciales que tenga en cuenta las exigencias de los países del Tercer Mundo, iniciativas para mejorar la estabilidad del sistema financiero internacional e instrumentos operativos para garantizar que no sean postergados los países más pobres.

En Estados Unidos, según el documento, «las tendencias de largo plazo continúan favorables», mientras que juzga lo propio sobre las perspectivas de crecimiento en la zona del euro y sostiene que en Japón es necesaria «una rigurosa aplicación de las reformas financieras y la gestión empresarial para poner las bases de un crecimiento más fuerte en el largo plazo».

En cuanto a las economías emergentes, el G7 dice que resultan afectadas de manera heterogénea por la realidad de la economía global.

«Las recientes medidas tomadas en Argentina y en Turquía constituyen pasos positivos. Apreciamos estos esfuerzos y alentamos la continua ejecución de sus programas de reforma en estrecha colaboración con el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones financieras internacionales competentes».

Otra de las indicaciones surgidas es la necesidad de dar un fuerte impulso a la liberalización de los intercambios, pero evitando que esto tenga consecuencias negativas sobre los países con más baja tasa de desarrollo.

Los grandes lanzaron un llamado para la realización de nuevas conversaciones en vista de la liberalización de los intercambios comerciales mundiales y pidieron la implementación de los planes existentes para reducir la deuda de los 40 países más pobres del mundo.

El G7, en su declaración final, no anunció nuevas iniciativas para cancelar la deuda de parte de los países desarrollados pero reiteró la puesta en marcha del HIPC (Heavily Indebted Poor Countries), un plan relativo a la deuda que concordaron hace dos años.

«La aplicación constante de reformas económicas, prosigue el G7, contribuirá a una ulterior expansión del potencial de crecimiento».

Por otra parte, los líderes del G7 se comprometen a lanzar «una nueva y ambiciosa ronda de negociaciones globales en materia comercial» en la conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio prevista en Qatar, en noviembre próximo.

Los siete, subraya el documento, «se comprometen a trabajar con los países en vías de desarrollo para garantizar que la nueva ronda se haga cargo de las prioridades».

Asimismo, uno de los motivos de preocupación del G7 sigue siendo la volatilidad de los precios petrolíferos, un factor que incide negativamente en los países más débiles. En esta óptica, consideran que es importante mantener el diálogo entre los países productores y consumidores y perseguir el objetivo de la estabilización de los precios.

Por otra parte, los líderes del mundo y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunciaron la creación del Fondo para la Salud y la lucha contra el sida. El Fondo –precisó el premier italiano Silvio Berlusconi– asciende a «más de 1.200 millones de dólares». Berlusconi destacó que «se trata de la primera vez que hay una respuesta concreta a estos problemas» con recursos adicionales.

El Fondo para la lucha contra el sida es «un buen comienzo», pero hay que hacer mucho más en la lucha contra la enfermedad en el mundo –dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dirigiéndose a los líderes del G8 y lanzando un llamado a los gobiernos, organismos y privados para que hagan todo lo posible en este frente. *

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