Ex golpista presidenciable
Arias, gobernador del rico estado occidental de Zulia, se apartó así de la línea de Chávez, a quien acompanó en un intento de golpe militar en 1992.
«La decisión es clara: ahí está el nombre de Arias Cárdenas para los venezolanos y escojan ustedes. Ahí tienen mi nombre como opción presidencial», dijo el gobernador en rueda de prensa desde la ciudad de Maracay, unos 100 kilómetros al sudoeste de Caracas. Arias era un estrecho aliado de Chávez, pero hace algunas semanas ambos rompieron y el gobernador se convirtió en el más fuerte opositor del mandatario al acusar a sus más cercanos colaboradores de corrupción y tráfico de influencias.
Además lanzó un bloque opositor compuesto fundamentalmente por militares retirados ex golpistas y que ahora son candidatos a legisladores y gobernadores de estados.
Arias, de 49 anos, acusó a Chávez de concentrar el poder y de pretender perpetuarse en él, de dejarse influenciar por el líder cubano Fidel Castro, de mantener prácticas populistas en vez de reactivar la deprimida economía y de repetir vicios de políticos corruptos. El 28 de mayo los venezolanos elegirán presidente, gobernadores de estados y legisladores, para adaptar los poderes a una nueva Constitución aprobada en diciembre. El pequeno partido de centro izquierda La Causa R ofreció a Arias todo su apoyo y el uso de su tarjeta electoral. El gobernador no tiene organización propia, aunque según encuestas es una de las figuras más respetadas en Venezuela. La decisión de Arias, que hasta último momento fue un acertijo, promete sacudir la ya caldeada política venezolana. Pero ya comenzaron a lloverle las críticas. «Yo no creo que eso signifique, desde el punto de vista electoral, absolutamente nada», dijo Luis Miquilena, considerado el hombre políticamente más poderoso del país después de Chávez. Miquilena, ex presidente de la Asamblea que elaboró la nueva Constitución y ahora jefe de un cuerpo legislativo transitorio, es acusado por Arias de un manejo personalista del poder y de fomentar la corrupcion y el tráfico de influencias. Arias aseguró que quiere evitar que se frustren o se pierdan los cambios por los que atraviesa Venezuela. Hasta ahora Chávez ostenta cerca de 70 por ciento de popularidad. Pero según sus críticos ha ido en descenso porque «habla mucho y hace poco», mientras el país sufre una severa recesión con alto desempleo.
Hay otros dos candidatos en campana, ambos de extracción socialdemócrata y con poca figuración en las encuestas. Uno de ellos es el alcalde Caracas, Antonio Ledezma, quien dijo que «aquí lo que tiene que evaluarse es el rotundo fracaso, colapso de un gobierno que no ha dado pie con éxito para resolver el problema del desempleo y la inseguridad».
El otro candidato, Claudio Fermín, afirmó que Chávez ya no tiene argumentos para sostener su proyecto. «Han comenzado casi que por cuotas a decirle al país que se equivocaron, que el país esta en malas manos», afirmó.
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