Bombas, vallas, registros y psicosis

La psicosis y el ambiente pre-bélico se convirtieron ayer en los únicos protagonistas de los preparativos para la cumbre del G-8 en Génova, tras dos nuevos atentados, una seguidilla de amenazas de bomba, varios allanamientos a centros de grupos antiglobalización y un impresionante operativo policial que se agiganta hora a hora.

En Milán, una empleada de Canal 4, cadena TV de propiedad del premier conservador, Silvio Berlusconi, resultó herida ayer en las manos al estallarle una carta bomba que había llegado para el director del noticiero, Emilio Fede.

En este clima, ante la inminente llegada de los ocho «grandes» de la Tierra, Génova se está transformando en una ciudad fantasma, invadida por multitud de agentes de la policía y el ejército, y en la que sus habitantes se sienten enojados y «enjaulados».

Colosales verjas y vallas metálicas muy altas se alzan por doquier, haciendo que el laberinto de callejuelas que constituye el centro antiguo de Génova se asemeje más a un barrio de Belfast en tiempos de marchas y disturbios que a una tranquila ciudad.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje