Hablando sinceramente: yo desconfío
Ultimamente ando con un alfiler encima y no me separo de él.
Y no es, como se pudiera pensar, que lo llevo para comprobar el éxito de un espectáculo tratando de introducirla en el teatro y si el alfiler no cabe, confirmo que está lleno. La llevo para pincharme a cada rato y convencerme de que estoy en el mundo real y no en un sueño.
Porque sucede que muchos personajes de la política nacional han entrado en una etapa de sinceramiento que cuesta creer.
Así vimos a Jorge Batlle sincerarse en cuanto a la globalización, demostrando que sólo es una manipulación de las relaciones internacionales por parte de unas pocas personas. También Washington Abdala (¡Oh! Musa de los humoristas) abrió su corazón a la sinceridad, haciendo público su desprecio por la gente, «que no razona» y hace crecer al EP-FA. Y ni que hablar del ministro de Educación y Cultura, el tolerante y plural Mercader, que nos recordó que los de derecha no escriben y si lo hacen no logran ser best sellers.
Y por si esto fuera poco, el único orador en el homenaje a Luis Batlle Berres que realizó la Lista 15 en la casa del Partido Colorado, confirmó lo que todos intuíamos: Bensión es un desalmado. «El dejó el alma en su tarea», dijo. Y es cierto, todos lo vimos, la dejó y no la volvió a buscar. Se la sacó y no se la puso nunca más.
Y para colmo, Lacalle en su cumpleaños (que dicho sea de paso le regalaron un caballo y cometió la indelicadeza de mirarle los dientes), el presidente del Directorio blanco, digo, dijo con todas las letras que «la culpa de que el país no avance en progreso y libertad es de las clases conservadoras». Así como lo lees.
¿Qué querés que te diga? El FA para seguir estando a la izquierda va a tener que remar mucho. *
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