Reclamarán consenso político para cambiar estrategia de lucha contra etarras

Combate a ETA es prioridad para el gobierno de Aznar

Tras los dos atentados perpetrados por ETA ayer, con el balance trágico de dos muertos, el ministro del Interior, Mariano Rajoy, definió el combate contra los separatistas como «una prioridad básica» de la gestión del premier José María Aznar, y en ese sentido, adelantó que serán «dejados de lado otros objetivos políticos, que en este momento no contribuyen a nada bueno».

La frase, que pareció encerrar un contenido enigmático, fue interpretada como un nuevo llamado a la unidad política de todas las fuerzas por sobre las tradicionales disputas y disensos propios del sistema democrático.

El gobierno español parece decidido a encarar una fuerte ofensiva contra los etarras: «Creo que estamos ante la demostración inequívoca de que ETA es una organización mafiosa, por encima de cualquier otra característica que se le quiera atribuir. La prioridad básica de cualquier gobierno será acabar con una organización que mate y extorsione», sintetizó Rajoy.

De hecho, en la última semana de julio se reunirá la Comisión de Seguimiento del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, integrada por responsables del oficialista Partido Popular (PP), el opositor Partido Socialista Obrero (PSOE) –las dos fuerzas políticas mayoritarias en el país– y representantes del gobierno a nivel nacional.

En esa reunión, Rajoy podría anunciar una nueva estrategia en la lucha contra ETA y reclamaría el consenso y el apoyo de los socialistas y de las demás fuerzas políticas, nacionales y autonómicas.

El ministro Rajoy asistió ayer a los funerales del policía autonómico vasco (Ertzaintza) Mikel Uribe, asesinado ayer en Guipúzcoa, País Vasco español, en un ataque que disparó entre 19 y 24 balazos contra su humanidad.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el atentado fue cometido con un arma distinta a las que habitualmente utiliza ETA en sus acciones: un subfusil, que ETA no utilizaba «desde hace cinco años», según afirmó Rajoy.

El dato llevó a los investigadores a elucubrar que el atentado fue cometido por «algún liberado», un miembro inorgánico de la banda, generalmente un sicario, que actúa esporádicamente con acciones tipo comando y apuntadas a un objetivo único y específico.

En el comando que perpetró el crimen habrían participado al menos dos etarras, según las primeras deducciones de los investigadores.

También el sábado, apenas unas diez horas antes de matar a Uribe, ETA asesinó en la localidad navarra de Leiza al concejal José Javier Múgica.

Ambos episodios tuvieron como marco la asunción del presidente del gobierno autonómico vasco del reelecto «lehendakari», el nacionalista moderado Juan José Ibarretxe.

«ETA participa en política de la única manera que sabe, que es asesinando», señaló el ministro.

Rajoy dejó abierta la posibilidad de que en los próximos días y antes de la finalización del verano español, ETA vuelva a atacar: «No hay que descartar nada».

Varios miles de personas se concentraron ayer en la localidad vasca de Tolosa para despedir al agente de la Ertzaintza Mikel Uribe. En el mismo sentido, aunque en un clima de mayor intimidad, familiares y amigos (entre ellos el presidente del gobierno, José María Aznar), despidieron en la localidad de Leiza al concejal de UPN, José Javier Múgica, cuyo cadáver fue incinerado y trasladado a la parroquia de San Miguel, donde tuvieron lugar los funerales.

La urna con las cenizas del malogrado concejal fue transportada por su esposa y sus tres hijos, Francisco Javier, Daniel y Raquel, de 28, 27 y 21 años de edad, respectivamente. *

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