Mató a un concejal navarro con una bomba y a un mando de la policía a tiros

ETA ensangrentó asunción del gobierno vasco

MADRID, ANSA

 

Mugica, de 49 años, murió a las 10 locales cuando encendió su furgoneta estacionada en la puerta de su domicilio de Leiza, Navarra, en el norte de España, tras lo cual explotó una bomba lapa de tres kilogramos de explosivos adosada al vehículo, informó la policía.

Mugica, quien ya había sufrido un atentado en su automóvil por comandos callejeros de ETA el año pasado, era concejal de la Unión del Pueblo Navarro, una agrupación aliada en esa provincia al Partido Popular (PP), la agrupación del jefe de gobierno español, José María Aznar.

Leiza está ubicada a 40 kilómetros de Pamplona, la capital regional que es gobernada por Euskal Herritarrok (EH), considerado el brazo político del grupo separatista vasco ETA, que reivindica a Navarra como parte del País Vasco.

Dos horas después del atentado, la ceremonia de juramento de Ibarretxe, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), se abrió con un minuto de silencio en la histórica ciudad de Guernika, símbolo de la independencia vasca.

Ibarrexte abrió su discurso expresando un «profundo desprecio personal y el desprecio de toda la sociedad vasca ante estos actos bárbaros».

«Combatiremos la barbarie de ETA con todas nuestras fuerzas», dijo Ibarrexte, quien manifestó su «solidaridad» con la familia de Mugica.

El lehendakari subrayó que «en una jornada de fiesta para los vascos, la luz de nuestro corazón se oscureció y nos sentimos tristes a causa de un acto indigno que no representa para nada al pueblo vasco, que siempre fue pacífico y trabajador».

El ministro de la Administración Pública, Jesús Posadas, presente en la ceremonia, propuso «la apertura de una etapa de máxima colaboración institucional entre el gobierno central de Madrid y el vasco para luchar contra ETA».

Sin embargo, las divisiones políticas eran visibles en Guernika: los parlamentarios de EH no participaron de la ceremonia ni tampoco del voto parlamentario que le dio la reelección a Ibarretxe.

Desde el sector opuesto, la Unión Alavesa no participó de la ceremonia por considerar que «las ideas nacionalistas del lehendakari son el instrumento ideológico del fascismo de ETA».

El presidente del gobierno autónomo de Navarra, Miguel Sanz, dijo en una entrevista televisiva, mientras lloraba: «Yo perdono pero no olvido, y pido a la gente de este pueblo que no olvide que los asesinos están aquí».

«ETA es un conglomerado de asesinos en el que cada uno tiene su papel: unos ponen las bombas, otros informan, otros hacen de chivatos (soplones) y otros se sitúan alrededor de determinadas pancartas gritando ‘gora ETA’ (viva ETA)», sostuvo Sanz.*

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