En el espacio con ropa sucia, sin shampoo ni hojas de afeitar y con tapones en los oídos

La censura llegó al espacio y a los astronautas

La higiene durante los primeros meses a bordo de la ISS fue un desastre: ropa sucia, sin shampoo ni hojas de afeitar, según revelan los diarios de a bordo de Shepherd.

Junto a Yuri Gidzenko y Sergei Krikalev, Shepherd fue el primer inquilino de la estación: arribó el 2 de noviembre de 2000 y permaneció allí hasta el 18 de marzo pasado. Si bien al principio todo anduvo bien, en la segunda semana las cosas comenzaron a complicarse, y las pequeñas dificultades se volvieron rápidamente en grandes obstáculos. Las primeras quejas de los tres astronautas fue por el DVD, el aparato que le proveyeron a Bill, Yuri y Sergei para ver filmes y distraerse.

«La pantalla es muy pequeña y las voces no se escuchan bien», escribió Shepherd a mediados de noviembre.

Otro problema era el ruido, que en general molestaba a la hora de trabajar y sobre todo al dormir. «Dormíamos con tapones en las orejas», subrayó el capitán el 24 de noviembre.

Mucho más intransigente, Sergei Krikalev hizo notar varias veces el ruido que producían los filtros de aire construidos en Rusia y colocados en la estación. Una de las operaciones más difíciles para la tripulación resultó ser el tema de la higiene personal.

«Las barras de jabón no se usan bien en ausencia de gravedad», afirmó Shepherd. «Para lavarnos usamos el shampoo que ya se está terminando, por favor manden más.»

Pero a pesar de los varios pedidos, el shampoo jamás llegó, como tampoco enviaron suficientes hojas de afeitar. Los tres astronautas también se vieron obligados a no cambiar de ropa con la frecuencia que querían. «Temíamos que se acabara la ropa limpia», señaló Bill.*

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