Cavallo se quejó por la falta de respaldo de la Alianza

Grave situación económica y política en Argentina

ISIDORO GILBERT

 

El déficit acordado con el FMI es de 6.500 millones de dólares. La crisis económica deriva en desconcierto político. El gobierno no tiene un discurso uniforme porque las medidas de ajuste encuentran resistencias tanto en el radicalismo como con el Frepaso. Más aun: Cavallo se quejó por la falta de respaldo por parte de la Alianza, pero De la Rúa lo rectificó públicamente, exhibiendo una fisura que, acaso, forme parte del desconcierto generalizado.

El presidente y su ministro económico han repetido que la Argentina ya no tiene crédito interno y externo. «A vivir con lo nuestro y a aumentar la recaudación», proclaman. Nada dicen de gravar la riqueza concentrada o transacciones financieras, grupos intocables, por ahora. Y por ahora, el ajuste, aunque se jure que no afectará empleos, sueldos o jubilaciones, nadie cree que no venga con sangre.

Fuentes confiables dijeron a LA REPUBLICA que el desborde de la víspera comenzó con la venta por dos bancos europeos de 200 millones de dólares en bonos Brady (deuda externa), llevándolo a la más baja cotización de su historia. El enfoque de Wall Street es: «Lo del déficit cero es sólo un anuncio; queremos ver los cortes reales de gastos. Alfonsín no tiene el discurso de Cavallo y su influencia es deletérea. Urge un acuerdo con el peronismo para poder llevar el ajuste a las provincias». Es una lectura de trazos gruesos, sin sutilezas, pero es lo que piensan los «mercados», es decir, los tenedores de bonos argentinos, donde los pesimistas son mayoría. En suma, presionan. Los gobernadores peronistas pidieron dos cosas para acordar con De la Rúa: que el presidente diga exactamente cuáles son los puntos y que ese programa cuente con el apoyo de Alfonsín. A esta dificultad objetiva, hay que añadir el pánico entre los operadores. La pregunta que se hacen los analistas es ¿qué piden los banqueros, que indudablemente motorizan una escalada irrefrenable? ¿Cuál es el precio? «Ni Cavallo como jefe de gabinete, hoy alcanza», dicen los expertos. Pero a no equivocarse: no hay relevo con apoyo suficiente a la vista.

En rigor, lo que ocurre es la crisis de un modelo de acumulación y distribución que ha tenido a la convertibilidad como eje, que sólo pudo mantener la paridad uno a uno mediante el endeudamiento externo y hoy este país no puede pagar. Es cierto que Cavallo amagó con alguna heterodoxia para revertir la situaciónde estancamiento económico, tres años sin crecer, pero a golpes de mercado se ha ladeado ahora hacia la ortodoxia, como anunciar un recorte brutal de gastos porque –reconoce–«nadie nos quiere prestar dinero».

Si se creía que con el megacanje de la deuda se evitaba la cesación de pagos, hoy no es una certidumbre. Intentando exhibir una posición uniforme, Alfonsín apoyó el ajuste, siempre que sea con equidad.

La lectura de los grupos «piqueteros», que hoy son parte de la realidad política, es que lo que se viene agudizará los problemas y un sector de ellos convocó a cortar rutas para detener al país. Muy grave todo.*

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