Gore y Bush ya no tienen rivales en sus partidos

Segunda etapa en la carrera a Washington

Washington, ANSA

«McCain –dijo un colaborador– suspenderá la campaña electoral, pero su intento de renovar el Partido Republicano seguirá adelante».

En pocas palabras, esto significa que McCain seguirá criticando a Bush y no le dará el voto de sus 200 delegados en el congreso republicano, que se reunirá en Filadelfia desde el 29 de julio al 4 de agosto para elegir al candidato oficial del partido.

Desde el punto de vista práctico Bush no tendrá ningún problemas en el congreso.

Con la victoria del 7 de marzo en California y en el estado de Nueva York se acercó a la mayoría absoluta en el partido y, desde ahora en más, salido de escena su único y verdadero adversario, las elecciones primarias serán para él un paseo triunfal.

El martes, se votará en Texas, el estado del que es gobernador, y en Florida, donde gobierna su hermano Jeff. Las elecciones son casi una cuestión de familia.

El cuadro de situación sin embargo no es tan rosado para Bush si se mira más allá de las primarias. La rebelión de McCain dejó profundas heridas en el Partido Republicano mientras sus adversarios demócratas están unidos en torno de su candidato Al Gore.

Bill Bradley, el ex senador y ex campeón de básquet que soñaba con la Casa Blanca, hizo hoy el buen gesto que se esperaba de él.

Se retiró con gracia y si bien no puso a disposición de Al Gore los propios delegados que, por otra parte, son apenas cincuenta, prometió un apoyo leal «para dar al país un presidente demócrata».

En las elecciones norteamericanas a menudo gana el que tiene más dinero y las arcas de Al Gore están aún llenas.

George Bush se desangró para enfrentar a McCain. Al principio de las primarias tenía casi 70 millones de dólares, ahora, según The Washington Post, le quedan sólo seis.

El problema, para él, será reconquistar los votos de los indecisos, de los independientes y de los republicanos disidentes que encontraron en McCain el candidato ideal.

Si McCain se deja convencer lo podrá ayudar; pero si en cambio se retira después de la derrota y sigue lanzando flechas envenenadas, la posición de Al Gore será cada vez más fuerte.

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