"Lo peor ya pasó"

Los 100 días de De la Rúa

La administración anterior dejó un gran desorden financiero (un déficit fiscal, si se incluyen las provincias, de 13 mil millones de dólares) y antes de que sobreviniera «un caos», hubo que poner orden. «Pero fueron medidas para crecer», subrayó, saliendo al encuentro de críticos que entienden que el gobierno no adopta medidas más firmes en esa dirección.

«No habrá un paquete especial de medidas, sino disposiciones especiales que en su conjunto irán mejorando la competitividad», uno de los mayores problemas de la economía argentina, especialmente despues de la devaluación brasileña, subrayó Machinea

La administración Menem entre 1993 y 1999 elevó la deuda externa del 28% al 42% del PBI, dijo para remarcar otras de las grandes dificultades que afronta el gobierno de la Alianza. Machinea reafirmó que por lo menos «por una década» no será tocado el tipo de cambio fijo (ley de convertibilidad) e indicó que los países que devaluaron, y no solamente en América Latina, la competitividad que ganaron reduciendo los ingresos de los asalariados, la están ahora perdiendo y algunos como Brasil tienden actualmente a revaluar su moneda

Los problemas económicos argentinos ya no tienen la magnitud de hace un año atrás, «lo peor ya pasó», pero aún es largo el camino por recorrer, señaló con franqueza el ministro. Con el mismo estado de ánimo reconoció que a 100 días de gobierno de Fernando de la Rúa, que se cumplen hoy, comienzan a observarse disconformidades.

LA REPUBLICA sorprendió a Machinea cuando le preguntó si era cierto que el lunes había mantenido una importante cena con hombres de la economía concentrada donde se plantearon algunos problemas sobre la marcha de su gestión.

El ministro confirmó la primicia y más tarde reconoció a este corresponsal que uno de los hombres clave de Techint, Agostino Rocca, había estado «fuerte» en sus planteos. «Es que Agostino es siempre así», contestó con una sonrisa.

Defender el Mercosur

Gran parte de esta rueda de prensa de más de dos horas fue ocupada para reafirmar el objetivo estratégico argentino para el Mercosur, pero indicó que este espacio no debe ser cerrado sino integrado en la economía mundial, que no debe alinearse ni con el ALCA ni con el Mercado Común, ya que una definición por uno u otro sector movería el comercio en sólo una dirección.

Pero Machinea está en contra de los subsidios que ofrecen los estados del Brasil para atraer inversiones, incluso un flujo de empresas argentinas, especialmente del sector de autopartes de las automotrices, huida que aún no es significativa. Gobernadores de al menos tres provincias, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, sí están mas que preocupados y preparan incentivos para impedir que haya una mudanza de empresas. «Una guerra de subsidios no es buena», predijo Machinea.

En busca de nuevos mercados es probable que De la Rúa en sus próximos viajes al exterior «sea acompañado por ministros de países del Mercosur» para reforzar la capacidad negociadora, anticipó. Machinea se quejó de las discriminaciones de los grandes espacios económicos mundiales a la producción argentina. «No podemos vender quesos en Francia y aquí estamos inundados de esos productos», ejemplificó.

El ministro protestó sin nombrarlo por la presión del encargado de negocios de la embajada de los EEUU, Manuel Rocha, a quien atribuyó informaciones publicadas en la prensa local sobre represalias norteamericanas contra la Argentina si no cumple con su ley sobre patentes (un proceso en discusión en el Parlamento) o si vuelve a «cerrar los cielos», otro tema en debate a raíz de la virtual quiebra de Aerolíneas Argentinas controlada por Iberia.

«No estamos a favor de dolarizar la economía», destacó señalando que las gestiones de Carlos Menem a favor de esa idea es una actitud personal. «Menem ya fue», enfatizó.El presidente argentino, el radical Fernando de la Rúa.

 

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